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lunes, 25 de noviembre de 2019

La ayuda Pastoral y la Formación Espiritual del Niño

Maestros de Niños – La Ayuda Pastoral y la Formación Espiritual del Niño-Parte 1.


En una ocasión, una maestra amiga vivió una situación triste.
—No sabía qué hacer o qué decir —me comentó muy turbada—. Fui a visitar a esos tres niños que acababan de perder a su ma­dre por un cáncer. ¡Nunca me sentí tan in­útil!
—¿ Y al final qué hiciste? —le pregunté. —Los abracé a los tres —dijo— y lloré a la par de ellos. Pero los tíos me retaron y me dijeron que los niños no necesitaban de eso. ¡Casi me echan de la casa! Me fui de allí muy mal. Me queda una sensación fea, como que fracasé con ellos.
Yo traté de darle a mi amiga otra pers­pectiva con relación al incidente que había vivido.
—¿ Qué te parece que hubiese hecho Je­sús con esos niños? —le pregunté.
Se quedó mirándome y luego me contestó que seguramente Jesús hubiese sabido per­fectamente cómo consolar mejor a esos tres niños angustiados.
—Puede ser —le dije—, pero creo que hubiese hecho lo mismo que tú hiciste. Creo que él los estaba consolando de la mejor manera a través de tus abrazos y tus lágrimas.
Nos cuesta pensar en un Jesús humanizado con respuestas sencillas a la vida. De alguna forma, nos parece que Jesús siempre respondía a las circunstancias de la vida de un modo perfecto, sin ninguna duda. Nosotros, que no sabemos qué hacer o qué decir en ciertas circunstancias, llevamos un sentido de culpa por no tener las respuestas a circunstancias difíciles. Por eso elaboramos enormes distorsiones en el concepto de Dios y se las transmi­timos a los niños.
Las distorsiones solamente se pueden corregir mediante la fe sencilla y natural de personas que aman a Dios y han aprendido a amar a los niños. Mi amiga estaba mostrando el amor de Dios a esos pequeños niños en medio de su desolado dolor. Sus abrazos y lágrimas para con ellos eran un reflejo de la misma actitud que el Señor demostró cuando lloró por la muerte de su amigo Lázaro y por el dolor de sus familiares y amigos.
Quizá uno de los elementos más importantes del ministerio pastoral a los niños es el que ilustra este pequeño incidente que he relatado. El cuidado pastoral aprovecha cada oportu­nidad que se nos presenta como un elemento más en la formación espiritual del niño.
La enseñanza que recibe en la clase es una sola parte de lo que llamaríamos su «formación espiritual». Por supuesto, el entorno familiar debería contribuir, más bien, debería ser el fundamento de esta formación. Pero como esto no se da en la mayoría de los hogares, aun en aquellos donde los padres son cristianos, el maestro debe jugar un papel decisivo en la formación espiritual del niño.
El nivel de influencia que ejerce el maestro dependerá en dos cosas: de la relación afectiva que tiene con el niño y de su comprensión de las maneras de guiar al niño en desarrollar su relación con Dios.
 La Necesidad de la Relación Personal con Cristo.
Para poder recibir una ayuda pastoral plena, el niño debe conocer a Cristo como su Salvador personal. Esto no es una condición para hacer diferencias en el trato con los niños. Pero no se puede hablar de formación espiritual sin el compromiso inicial de fe en Cristo como Salvador. Esta experiencia afecta el alcance de lo que se puede lograr con la ayuda pastoral al niño. Por eso los encuentros con los niños son momentos especiales para presen­tarles el plan de salvación y darles la oportunidad de tomar sus primeros pasos hacia un conocimiento personal del Señor.
Hay muchas maneras de presentar el plan de salvación a la niñez. La inmensa variedad de caminos a través de los cuales las personas llegan a Dios hace imposible fijar una sola fórmula que deba aplicarse para toda persona como pasos inalterables en la decisión de fe. La individualidad del niño es tan absoluta como la del adulto, y no debería ser ignorada por esquemas presuntamente aplicables a todos. No obstante, el niño debe entender en alguna medida ciertas verdades básicas para aceptar a Cristo como su Salvador.
Extracto del libro “Más Que Maestros”
Por Betty S. de Constance.

viernes, 10 de marzo de 2017

"El Liderazgo de Jesús...características claves"


“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.”
Lucas 5:1
¡Es emocionante escribir sobre el liderazgo de Jesús! ¿Te imaginas cómo habrá sido estar ahí?¡Multitudes inmensas de personas escuchando la Palabra de Dios directamente de la boca de Dios! ¡Algo maravilloso en verdad!
La capacidad de impactar en las personas de Jesús es, seguramente, la más impresionante de la historia de la humanidad, al punto tal, que en el día de hoy sigue cambiando con sus prácticas enseñanzas la vida de millones de seres humanos.
Y, para entrar en materia, en lo personal me gusta mucho esta sencilla y práctica definición de “Liderazgo”, redactada por uno de los “gurús” más reconocidos acerca del tema, leamos:
Liderazgo es influenciaEso es. Nada más y nada menos.
El que piensa que es líder y nadie lo sigue se está engañando.”
(John Maxwell)
Sí contrastamos ésta definición de Liderazgo con lo que se menciona en Lucas 5:1 que “el gentío se agolpaba sobre él (sobre Jesús) para oír la palabra de Dios.” podemos ver claramente que por su influencia Jesús es un líder excepcional.
Pero, ¿Cuáles son los puntos clave de su liderazgo? ¿Qué tenía de excepcional para impactar tanto en las personas? ¿Podremos imitarlo
En este artículo nos centraremos en Tres Puntos Clave del Liderazgo de Jesús. ¿Interesado? ¡Pues vamos a verlos!

Punto No. 1.- Jesús es un Líder que Enseña con Paciencia

Basaré los tres puntos en una de las historias más conocidas de la vida de Jesús, la podemos encontrar en el evangelio de Juan capítulo 11 y es la historia de la “Resurrección de Lázaro”.
En el momento cuando le enviaron a decir a Jesús sobre la delicada condición de salud de Lázaro, Él se estuvo a propósito un par de días en donde estaba, para no llegar a sanarle; Jesús sabía que la futura muerte de Lázaro era para la gloria de Dios (Juan 11:4)… Y así fue…
Pero hay algo bastante interesante antes que eso pasará, leamos la interacción previa al viaje entre Él y sus discípulos, Jesús les dice:
Nuestro amigo Lázaro está dormido, y yo voy a despertarlo.
Los discípulos le dijeron: 
— Señor, si Lázaro está dormido, para qué te preocupas.”
Juan 11:11-12 (TLA)
Sabes algo, los discípulos de Jesús no eran precisamente personas muy inteligentes que digamos, eran personas comunes y corrientes, tanto así que no pudieron entender una simbología tan simple como esa de que “Lázaro estaba dormido”, pero el Maestro lejos de enojarse con ellos por su, digamos “lentitud”; al contrario, Él les explico con mucha paciencia de que se trataba el asunto:
“Lo que Jesús quería darles a entender era que Lázaro había muerto, pero los discípulos entendieron que estaba descansando. Por eso Jesús les explicó:
— Lázaro ha muerto, y me alegro de no haber estado allí, porque ahora ustedes tendrán oportunidad de confiar en mí. Vayamos a donde está él.”
Juan 11:13-15 (TLA)
¡Aunque seamos lentos para entender, Jesús tiene toda la paciencia necesaria para explicar! ¡Jesús es un líder que enseña con paciencia a sus compañeros de equipo!

Punto No. 2.- Jesús es un Líder que Siente Compasión por la Gente

Casi todo el mundo sabe cuál es el verso más corto de la Biblia… Sí tú lo preguntas la mayoría de personas dice: “Jesús lloró.”, pero quizás no hemos caído en cuenta que en ese verso tan corto hay una enseñanza tan grande: ¡Jesús realmente siente compasión por nosotros!.
Por que, ¿Qué es lo que está ocurriendo aquí para que Jesús llore? Cuando Jesús llegó a la ciudad donde estaba recién sepultado Lázaro le salió al encuentro Marta que era hermana de Lázaro y María, le dijo que ella confiaba en Él y sabía que Lázaro resucitaría en la resurrección de los muertos, más Jesús le dio a entender que Él resucitaría a Lázaro ese día (Juan 11:17-27).
Más adelante Jesús mandó a llamar a María (la otra hermana) y ella vino a su encuentro llorando y detrás de ella venían parientes y amigos de Lázaro, luego paso esto:
“María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró.”
Juan 11:32-35
Él es bastante sincero y no esconde sus sentimientos, podemos ver claramente que a Jesús le duele si nosotros estamos sufriendo por alguna razón, quizás sea atrevido al decir esto y es solo mi interpretación del pasaje, pero es muy probable que en algún momento de tremendo dolor en nuestras vidas, Dios también estuviera llorando con nosotros… Y sin darnos cuenta…
En muchísimas ocasiones dentro de los cuatro evangelios se lee la expresión: “y Jesús tuvo compasión…”, ¿Te has preguntado porqué Jesús siempre sanaba a los enfermos? Él no estaba obligado a hacerlo, lo hizo porque Él siente dolor de ver a su creación sufriendo, lo que vemos hoy en día no eran sus planes… Por algo puso en el medio del Jardín del Edén el árbol de la vida y por algo Él se sacrifico por nosotros.

Punto No. 3.- Jesús es un Líder que Ama y Sirve

¿Sabes qué dijeron las personas alrededor al ver a Jesús llorar? Quede impresionado al ver la reacción de la gente, leamos:
“Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.”
Juan 11:36
¡Jesús es un líder que ama!  ¡Eso es porque Jesús es Dios y Dios es amor!
Muchas personas pueden pensar que a Dios no le importa lo que les pasa, pero eso es totalmente falso, a Dios le importa lo que nos pasa a todos nosotros, tanto así que cuando estaba aquí en la tierra Él no vino a que lo sirvieran sino que a servir y a dar su vida en rescate de todos, leamos como termina la historia:
Todavía con lágrimas en los ojos, Jesús se acercó a la cueva donde habían puesto el cuerpo de Lázaro, y ordenó que quitaran la piedra que cubría la entrada. (…)
(…) Después de que dijo esto, Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!» Lázaro salió de la cueva, totalmente envuelto en las vendas de lino con que lo habían sepultado. Su cara estaba envuelta con un pañuelo. Por eso Jesús les dijo a los que estaban allí: «Quítenle todas las vendas, y déjenlo libre.»”
Juan 11:38, 43-44 (TLA)
Jesús nos da la pauta que un líder de Él debe amar y servir a las demás personas, y a todas las personas, no por “grupitos de amistad”; y ese amor y servicio deben ser de la misma manera que Él nos amo, nos sirvió y se entrego por todos nosotros.
Repasemos rápidamente los 3 puntos clave del Liderazgo de Jesús:
  1. Jesús es un líder que Enseña con Paciencia
  2. Jesús es un líder que Siente Compasión por la Gente
  3. Jesús es un líder que Ama y Sirve.
Tomado del libro: Un líder como Jesús 
Editorial Betania