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viernes, 18 de agosto de 2023

Devocional Tiempo con Dios



Este mes en Tiempo con Dios, queremos que nuestros niños oren por los no alcanzados, y plantemos en cada uno el desafío de Marcos 16:15.

jueves, 20 de julio de 2023

Devocional para Niños

LAS BOLSITAS DE CUMPLEAÑOS...

Era el cumpleaños de Francisca, y junto con su mamá había participado de la preparación de la fiesta. Armaron bolsitas para regalar al final, decoraron la torta, prepararon la piñata y escribió a mano sus 24 invitaciones para sus amigos del grado. El día que repartió las invitaciones, le sobraron 3. Cuando su mamá le preguntó cuántos amigos ya estaban enterados de la fiesta ella respondió…….. 

 Llegó el día! Vinieron muchos amigos.

 La mamá quería contar cuántos chicos había pero no podía pues ellos estaban en movimiento todo el tiempo! De repente se le prendió la lamparita! Pensó que si contaba cuántos paquetes había en la caja donde se guardaban los regalos sabría exactamente cuántos invitados había en la fiesta. 

 Había 19 paquetes, 1 carta y 2 dibujos. Por lo tanto cuántos amigos asistieron al cumpleaños? Cuándo finalizó la fiesta, Francisca preparó 24 bolsitas para regalar a sus invitados. Se las repartió a cada uno a medida que sus padres venían a recogerlos. Cuando se habían ido todos del cumpleaños, su mamá le pidió las 2 bolsitas restantes, pero Francisca tenía solo una. 

Qué había pasado? 

Escribe lo que imaginas que sucedió: Al día siguiente Francis asistió a clase como de costumbre. Todavía sus amigos comentaban la diversión que habían vivido en su cumpleaños. Todos reían recordando menos Marilú. Ella estaba seria, y apartada del grupo, mirando de reojo y a lo lejos. Francisca pensó que Marilú estaba ofendida porque no recogió muchos caramelos cuando fue el tiempo de la piñata, entonces se acercó y le preguntó qué le pasaba? Marilú se sonrojó. Se sacó la mochila que tenía colgada en la espalda, abrió el cierre, metió su mano en ella y sacó algo.

 Era una bolsita del cumpleaños de Francisca! Miró a Francis a los ojos y empezó a explicar: ‘Cuando tu repartías ayer las bolsitas, a mí me la diste dos veces y yo callé, pues consideré que tener dos bolsitas era lo más justo después de no haber podido recoger tantos caramelos de la piñata como los demás invitados. Entonces me fui a casa acompañada de mi padre. 

En el auto él me contó que su jefe le había otorgado un aumento por ser una persona honrada. -‘Qué quiere decir ‘ser una persona honrada?’ le pregunté .Él me explicó que ser honrado es respetar los bienes tuyos y los de los demás. 

No quedarte con cosas que no te pertenecen aunque tengas la oportunidad de que nadie se dé cuenta. Enseguida me subió un calor por el cuerpo que me recalentó las orejas y las manos. Las mismas manos que sostenían con fuerza dos bolsitas de tu cumpleaños.

Al llegar a casa le conté lo sucedido y entre lágrimas y sollozos le dije que yo quería ser una persona honrada como él, y que además no quería ser castigada. 

Qué vergüenza estaba sintiendo, era insoportable! Mi padre tan solo dijo: ‘Ya sabes qué hacer si quieres ser una niña honrada’ Entonces guardé la bolsita que no me pertenecía, para traerla a la escuela y devolvértela. Aquí la tienes’’ Los ojos de Francisca se inundaron de lágrimas, pues estaba conmovida con la historia que Marilú le acaba de contar y aceptó la bolsita de caramelos.

 No faltaba ni un solo caramelo! Al final de la historia Marilú demostró ser una niña honrada, y lejos de ser castigada, cuando la maestra se enteró de lo ocurrido le pidió permiso para contar su relato a toda la escuela y desde ese día Marilú fue una niña a la que todos quisieron imitar por su honradez.

 La Biblia dice: ‘Dios ayuda y protege a quienes son honrados Y siempre hacen lo bueno’ Prov 2:7

Fuente: Natalia Managó 10 Minutos con Dios.

martes, 21 de marzo de 2017

ENSEÑANDO A ORAR


Así como el Señor Jesucristo enseño a sus discípulos a orar, nosotros también tenemos la hermosa tarea de enseñar y la mejor manera de enseñar a los niños es mediante el ejemplo, porque los niños siempre imitan todo lo que nosotros hacemos y repiten todos los patrones de vida que mostramos a diario. Con mucha rapidez pueden aprender nuevos hábitos y aunque tienen una personalidad ya definida desde que nacen, nosotros somos los que moldeamos muchas de sus conductas que determinarán el resto de sus vidas. Uno de los mejores privilegios que podemos tener con los niños es el tiempo de oración con ellos. Debemos entender que cuando oramos con un niño, no lo hacemos solo porque es una costumbre en la familia, estamos dejando una huella en su corazón para siempre, una huella que ellos seguirán sin dudar. Cuando oramos con niño estamos acercando al niño a la fe y a su salvación eterna, lo estamos guiando a Cristo como su Señor y su Salvador. Cuando estamos enseñando a orar a un niño debemos primero hacer que repita, luego de unos días debemos permitirle hacer su propia oración. Una buena práctica es decirle al niño: yo voy a orar por ti, y luego tú vas a orar por mí. Deje que el niño se exprese delante de Dios con sus propias palabras, sea muy amoroso si tuviera que hacerle alguna corrección. Incluya también en la oración las peticiones por otras personas, esto hace que el niño sienta sensibilidad por la necesidad de otros y hace que se desarrolle la empatía. Enseñe al niño a orar alabando a Dios, adorándolo y dando gracias por todo lo que el Señor ha hecho en su vida. La mejor manera es cuando usted le da el ejemplo. También permita que el niño aprenda a tener tiempo de oración totalmente a solas con el Padre Celestial, que aprenda a orar en lo secreto. Le invito a orar con un niño, ya sean sus hijos, sobrinos, vecinos, o ¿qué mejor?, que usted le sirva al Señor con los niños de la iglesia y pueda poner en práctica estos consejos.

viernes, 10 de marzo de 2017

"El Liderazgo de Jesús...características claves"


“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.”
Lucas 5:1
¡Es emocionante escribir sobre el liderazgo de Jesús! ¿Te imaginas cómo habrá sido estar ahí?¡Multitudes inmensas de personas escuchando la Palabra de Dios directamente de la boca de Dios! ¡Algo maravilloso en verdad!
La capacidad de impactar en las personas de Jesús es, seguramente, la más impresionante de la historia de la humanidad, al punto tal, que en el día de hoy sigue cambiando con sus prácticas enseñanzas la vida de millones de seres humanos.
Y, para entrar en materia, en lo personal me gusta mucho esta sencilla y práctica definición de “Liderazgo”, redactada por uno de los “gurús” más reconocidos acerca del tema, leamos:
Liderazgo es influenciaEso es. Nada más y nada menos.
El que piensa que es líder y nadie lo sigue se está engañando.”
(John Maxwell)
Sí contrastamos ésta definición de Liderazgo con lo que se menciona en Lucas 5:1 que “el gentío se agolpaba sobre él (sobre Jesús) para oír la palabra de Dios.” podemos ver claramente que por su influencia Jesús es un líder excepcional.
Pero, ¿Cuáles son los puntos clave de su liderazgo? ¿Qué tenía de excepcional para impactar tanto en las personas? ¿Podremos imitarlo
En este artículo nos centraremos en Tres Puntos Clave del Liderazgo de Jesús. ¿Interesado? ¡Pues vamos a verlos!

Punto No. 1.- Jesús es un Líder que Enseña con Paciencia

Basaré los tres puntos en una de las historias más conocidas de la vida de Jesús, la podemos encontrar en el evangelio de Juan capítulo 11 y es la historia de la “Resurrección de Lázaro”.
En el momento cuando le enviaron a decir a Jesús sobre la delicada condición de salud de Lázaro, Él se estuvo a propósito un par de días en donde estaba, para no llegar a sanarle; Jesús sabía que la futura muerte de Lázaro era para la gloria de Dios (Juan 11:4)… Y así fue…
Pero hay algo bastante interesante antes que eso pasará, leamos la interacción previa al viaje entre Él y sus discípulos, Jesús les dice:
Nuestro amigo Lázaro está dormido, y yo voy a despertarlo.
Los discípulos le dijeron: 
— Señor, si Lázaro está dormido, para qué te preocupas.”
Juan 11:11-12 (TLA)
Sabes algo, los discípulos de Jesús no eran precisamente personas muy inteligentes que digamos, eran personas comunes y corrientes, tanto así que no pudieron entender una simbología tan simple como esa de que “Lázaro estaba dormido”, pero el Maestro lejos de enojarse con ellos por su, digamos “lentitud”; al contrario, Él les explico con mucha paciencia de que se trataba el asunto:
“Lo que Jesús quería darles a entender era que Lázaro había muerto, pero los discípulos entendieron que estaba descansando. Por eso Jesús les explicó:
— Lázaro ha muerto, y me alegro de no haber estado allí, porque ahora ustedes tendrán oportunidad de confiar en mí. Vayamos a donde está él.”
Juan 11:13-15 (TLA)
¡Aunque seamos lentos para entender, Jesús tiene toda la paciencia necesaria para explicar! ¡Jesús es un líder que enseña con paciencia a sus compañeros de equipo!

Punto No. 2.- Jesús es un Líder que Siente Compasión por la Gente

Casi todo el mundo sabe cuál es el verso más corto de la Biblia… Sí tú lo preguntas la mayoría de personas dice: “Jesús lloró.”, pero quizás no hemos caído en cuenta que en ese verso tan corto hay una enseñanza tan grande: ¡Jesús realmente siente compasión por nosotros!.
Por que, ¿Qué es lo que está ocurriendo aquí para que Jesús llore? Cuando Jesús llegó a la ciudad donde estaba recién sepultado Lázaro le salió al encuentro Marta que era hermana de Lázaro y María, le dijo que ella confiaba en Él y sabía que Lázaro resucitaría en la resurrección de los muertos, más Jesús le dio a entender que Él resucitaría a Lázaro ese día (Juan 11:17-27).
Más adelante Jesús mandó a llamar a María (la otra hermana) y ella vino a su encuentro llorando y detrás de ella venían parientes y amigos de Lázaro, luego paso esto:
“María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró.”
Juan 11:32-35
Él es bastante sincero y no esconde sus sentimientos, podemos ver claramente que a Jesús le duele si nosotros estamos sufriendo por alguna razón, quizás sea atrevido al decir esto y es solo mi interpretación del pasaje, pero es muy probable que en algún momento de tremendo dolor en nuestras vidas, Dios también estuviera llorando con nosotros… Y sin darnos cuenta…
En muchísimas ocasiones dentro de los cuatro evangelios se lee la expresión: “y Jesús tuvo compasión…”, ¿Te has preguntado porqué Jesús siempre sanaba a los enfermos? Él no estaba obligado a hacerlo, lo hizo porque Él siente dolor de ver a su creación sufriendo, lo que vemos hoy en día no eran sus planes… Por algo puso en el medio del Jardín del Edén el árbol de la vida y por algo Él se sacrifico por nosotros.

Punto No. 3.- Jesús es un Líder que Ama y Sirve

¿Sabes qué dijeron las personas alrededor al ver a Jesús llorar? Quede impresionado al ver la reacción de la gente, leamos:
“Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.”
Juan 11:36
¡Jesús es un líder que ama!  ¡Eso es porque Jesús es Dios y Dios es amor!
Muchas personas pueden pensar que a Dios no le importa lo que les pasa, pero eso es totalmente falso, a Dios le importa lo que nos pasa a todos nosotros, tanto así que cuando estaba aquí en la tierra Él no vino a que lo sirvieran sino que a servir y a dar su vida en rescate de todos, leamos como termina la historia:
Todavía con lágrimas en los ojos, Jesús se acercó a la cueva donde habían puesto el cuerpo de Lázaro, y ordenó que quitaran la piedra que cubría la entrada. (…)
(…) Después de que dijo esto, Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!» Lázaro salió de la cueva, totalmente envuelto en las vendas de lino con que lo habían sepultado. Su cara estaba envuelta con un pañuelo. Por eso Jesús les dijo a los que estaban allí: «Quítenle todas las vendas, y déjenlo libre.»”
Juan 11:38, 43-44 (TLA)
Jesús nos da la pauta que un líder de Él debe amar y servir a las demás personas, y a todas las personas, no por “grupitos de amistad”; y ese amor y servicio deben ser de la misma manera que Él nos amo, nos sirvió y se entrego por todos nosotros.
Repasemos rápidamente los 3 puntos clave del Liderazgo de Jesús:
  1. Jesús es un líder que Enseña con Paciencia
  2. Jesús es un líder que Siente Compasión por la Gente
  3. Jesús es un líder que Ama y Sirve.
Tomado del libro: Un líder como Jesús 
Editorial Betania

jueves, 27 de octubre de 2016

Personalidad de un maestro creativo.


El papel primordial del maestro es manejar el proceso enseñanza-aprendizaje, pero también le corresponden otras funciones de liderazgo y de administración: debe liberar el potencial de los estudiantes, dirigir al grupo (organizar, coordinar, motivar, integrar, recompensar), representar a la institución y ser factor de cambio.
Por principio de sentido común, para que pueda comprender los impulsos creativos, valorarlos y propiciar un clima favorable a la creatividad, el maestro debe ser, de alguna forma, creativo. Hay que puntualizarlo más: no basta con que sea un expositor creativo o un artista. Interesa que sea creativo en tanto maestro, es decir, en cuanto a formador de personas.

Rasgos de personalidad del maestro creativo:
Una clara, asimilada y muy positiva imagen de la naturaleza y de la grandeza de su misión. Porque ser maestro es una misión, no una ocupación. Fácilmente es creativo el maestro satisfecho y contento de estar en el campo educativo.
Capacidad y hábito de individualizar a sus estudiantes, es decir, tratarlos por sus nombres. La relación humana interpersonal es el mejor tónico para el crecimiento de las personas. Fe en los estudiantes: como personas y como grupo; con el corolario natural de tenerlos en cuenta en las programaciones y de contar con ellos para las decisiones.
Sensibilidad a toda clase de sentimientos, tanto los propios del maestro como los de los estudiantes. Recordemos que gran cantidad de factores emotivos operan y se involucran en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Manejo artístico de la comunicación verbal y no verbal.
Apoyo emocional. Actúa como reforzador de la autoestima en los alumnos a través de la vivencia del éxito. En el accidentado camino del "ensayo y error", el estudiante necesita conservar la fe en sí mismo, la disposición de volver a intentar, exponiéndose a fallar. Sin una buena dosis de autoestima hará lo contrario.

Seguridad en la incertidumbre. La vida de un grupo de estudiantes conoces momentos de frustración, de tensión y perplejidad. Y el maestro es el líder nato, el capitán del barco. Una sana seguridad es plataforma indispensable para mantener elevados los niveles de productividad del grupo.
Docilidad al aprendizaje. El maestro creativo está siempre dispuesto a aprender: en todas las áreas, todos los días, de cualquier persona y a partir de cualquier situación. No se avergüenza de confesar que no sabe muchas cosas ni de pedir ayuda para saber…
5. Los buenos maestros pertenecen a comunidades de aprendizaje
Los buenos maestros contribuyen a la eficacia (calidad de los procesos) de la escuela trabajando colaborativamente con otros profesionales en políticas educativas, desarrolladores de currículum y sus colegas. Pueden evaluar el progreso de su escuela y la ubicación de los recursos de la escuela iluminando la comprensión de sus objetivos educativos generales y locales. Son conscientes de los recursos específicos, escolares y comunitarios, que pueden ser empleados para beneficio de sus estudiantes, y son diestros para usarlos cuando se necesitan.  Los buenos maestros encuentran formas de trabajar colaborativa y creativamente con los padres, comprometiéndolos productivamente en el trabajo de la escuela Dominical. 

ELABORADO  POR: EL  PASTOR  DANIEL   ECHEVERRÍA Iglesia Fuente de Amor.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El Desarrollo de Autoestima en los Niños



Como adultos, entendemos que nuestra auto-imagen depende de que entendamos el enfoque de Dios en cuanto a nosotros. Él nos creó un poco menor que los ángeles, y nos dio a Su Hijo para salvarnos. Esto quiere decir que somos importantes para Dios, y que Él nos ha otorgado gran valor.
Así que, ¿cómo podemos inculcar en nuestros hijos autoestima adecuada?

Debemos tratar a nuestros hijos como regalos del Creador.

El salmista escribió: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Salmos 127:3). Los niños son importantes ya que son regalos de Dios. Esto es cierto, sea que se hable de niños biológicos o adoptados. Dios nos da a nuestros hijos. Nosotros debemos reconocer esto y entender esto.

No debemos esperar más de lo que pueden realizar.

En Colosenses 3:21, Pablo escribió a los padres cristianos en Colosas: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Hay un límite entre animar a nuestros hijos a ser mejores y hacer las cosas mejor y esperar más de lo que ellos pueden dar. Algunas veces los padres pueden ser impacientes, no permitiendo que sus hijos crezcan y maduren. Algunas veces esperamos que un niño de 10 años se comporte y piense como una persona de 20 años. Desde luego, este no es un enfoque realista.

Debemos proveer un hogar estable que es funcional y pacífico.

Si queremos que nuestros hijos tengan autoestima saludable, necesitamos fortalecer nuestros matrimonios. Nuestros hijos desarrollarán un enfoque en cuanto a la vida, en cuanto a otros y en cuanto a sí mismos al observar la manera en que el padre y la madre interactúan entre ellos. ¿Respeta a su cónyuge? ¿Escucha a su cónyuge? Cuando usted y su cónyuge tienen un desacuerdo, ¿discuten sin respeto y entendimiento? Si regaña a su cónyuge por algo que relativamente no tiene importancia, su hijo entenderá que usted también le regañará por algo irrelevante. Eso crea autoestima baja. Ellos tendrán dudas de realizar algo ya que sentirán temor de cometer un error y ser regañados. Una familia funcional crea a un niño saludable.
Esto nos lleva a un punto principal. Especialmente el padre es responsable de crear un ambiente saludable para la familia—no solo físicamente, sino también emocionalmente, psicológicamente, socialmente y espiritualmente. Si su hijo sabe que usted desea su mayor beneficio, entonces le podrá transmitir amor, valor y respeto. Como resultado, él tendrá autoestima adecuada. La enseñanza frecuente de la Biblia también ayuda a desarrollar la “estima de Dios” que sus hijos necesitan. Ellos necesitan tener una relación con Dios, y la manera de lograr esto es al enseñarles la Palabra de Dios.

Debemos permitir que los niños sean niños.

Los niños necesitan tiempo para jugar y relajarse. A veces pensamos que nuestros hijos deben estar muy ocupados desde el momento que les recogemos del colegio hasta el momento que van a dormir. Tenemos un horario para ellos. Se les fuerza a pensar y actuar constantemente. Algunos años atrás leí un libro que algunos investigadores educacionales escribieron. El título revela mucho: Einstein No Usaba Tarjetas de Ayuda Pedagógica. Tenga un tiempo estructurado de juego.

Debemos enfocarnos en las fortalezas de nuestros hijos en vez de sus debilidades.

Puede darse el caso de que nosotros seamos fuertes en el área que ellos son débiles, así que podemos compararnos (injustificadamente) con ellos. Considéreles como personas únicas, hechas a la imagen de Dios, con una mezcla de fortalezas y debilidades. Permítales que formen su propia personalidad, y enfóquese y enfatice sus puntos fuertes.

Debemos recordar que los niños también son seres humanos.

Yo tengo siete años más que mi hermano. Recuerdo que cuando éramos pequeños, mi padre ocasionalmente preguntaba en cuanto a mi hermano: “¿Por qué hizo eso?”. Mi mamá entonces respondía: “Porque él tiene solamente 3 años”. Mi madre estaba permitiendo que Tim (mi hermano) se comportara como un niño, creciera y cometiera sus propios errores. Sea pronto en perdonar a sus hijos. Si ellos necesitan pagar algo por romper algo, está bien. Pero no se involucre en la idea de la balanza de las buenas obras y malas, enseñando a sus hijos que deben hacer una obra buena por cada obra mala que hagan. Si tiene que disciplinarlo, hágalo. Luego perdóneles y continúe.

En cuanto a sus debilidades, debemos enseñarles a superar los obstáculos.

Vencer los obstáculos es una manera fantástica de desarrollar autoestima. Puede hacer una lista de soluciones. Luego evalúe las soluciones para ver cuál funcionará bajo la circunstancia dada. Escoja una solución; si no funciona, trate algo diferente. Si ayuda a sus hijos a evaluar las soluciones y escoger las que pueden funcionar, una vez que encuentren la solución, ellos se sentirán exitosos.

Debemos disciplinarles con amor.

Emocionalmente, psicológicamente y espiritualmente, los niños necesitan instrucción y disciplina. Observe a sus hijos, y lo que ellos disfrutan, y use tales cosas para enseñarles disciplina. Esto tal vez no funcione o no sea recomendable para cada niño; pero por ejemplo, en el caso de mi hija mayor, si le digo que no tendrá acceso a sus libros de lectura hasta que no haga algo, ¡entonces eso le motiva a hacer una tarea determinada!

Finalmente, debemos ayudarles a desarrollar un sentimiento de pertenencia.

Hágales saber que está contento de que ellos estén en casa después de haber ido al colegio, etc. Hágales saber que está agradecido de que estén juntos. Dios dice que cada cristiano es una parte vital del cuerpo. También se necesita enseñar esto a los niños en cuanto a su familia física, y se debe procurar que ellos sientan lo mismo al respecto. Los quehaceres del hogar u otras tareas ayudan a que los niños se sientan necesitados y valiosos.
Es mi oración que Dios nos ayudará a preparar a nuestros hijos para que pasen la eternidad en el cielo con Él.
Fuente:  “Building Self-Esteem” Moisés Pinedo.

domingo, 10 de abril de 2016

Ministerio guiado por una Visión.



UNA VISIÓN PARA EL MINISTERIO DE NIÑOS Y SUS PADRES.


Nuestro ministerio debe tener una meta, una visión y debe saber hacia donde va.

 Debe haber un plan verdadero, y completo, presentando un evangelio que sea real y 
que nutra a nuestros niños.
Nuestros niños deben ser dirigidos como una flecha con un plan que se imparta e influencie 
en la próxima generación.
En este caso, debemos tener claro el blanco (Evangelización),al dirigir nuestra flecha(niños).
Definamos misión:
La misión es el motivo, propósito, fin o razón de ser porque define:
 1) lo que pretende cumplir en su entorno o sistema social en el que actúa. 
2) lo que pretende hacer.
 3)  para quién lo va a hacer.
NUESTRA VISIÓN NUTRIR LA FE DE NUESTROS NIÑOS, 
POR SU GRACIAS, POR SU AMOR, CON SU GUIA


2-Equipando a la familia para discipular.

Debemos explicar a los padres que sus hijos deben ser prioritarios (Trabajo y dinero van después)
y que la responsabilidad de evangelizarlos es compartida pero primeramente recae sobre ellos, 
donde la iglesia y los maestros de la escuela dominical solo trabajan como soporte y ayuda en la 
evangelización.
Diariamente nos encontramos con padres que se acercan desconsolados y perdidos porque
 no están claros de cómo guiar, enseñar y corregir a sus hijos. En muchas ocasiones nos
 preguntan acerca de que deben hacer y es aquí donde como maestras, tenemos la gran
 responsabilidad de prepararnos en oración, en sabiduría y en conocimiento para realmente
 poder ofrecer  una ayuda eficaz ,solida, y llena de gracia para la gloria de Dios.
Si bien es cierto que la iglesia no lleva la responsabilidad absoluta de instruir a los niños como
 modelo cristiano sino que son los padres quienes deben llevar este rol, debemos entender que
 vivimos en un mundo disfuncional donde como iglesia y como ministerio debemos guiar
 a los padres 
en sus dudas  y encrucijadas y a la vez.la iglesia debe proveer recursos para los padres
 donde sean retroalimentados.
Nuestra misión debe ser motivar a la visión corporativa (en equipo)y que juntos, hijos, padres,
 y educadores puedan aportar al crecimiento y evangelización de los niños. 
Para esto, tomemos en cuenta lo siguiente:
  • ·         Dios es el centro del universo
  • ·         Lograr que los hijos permanezcan en Jesús
  • ·         Soberanía de Dios-(Como no cuestionarlo)
  • ·         Hijos equipados para ministrar
  • ·         Que los hijos en el futuro puedan decir que la iglesia tiene un impacto profundo en lo que son.

                    3-Influencia de los padres.

Los padres son ejemplos y maestros para los  hijos así  mismo los hijos observaran cada situación
 y de esto  depende lo que aprendan .Ejemplo de esto:
·         hijos leerán y memorizaran la biblia si los padres lo hacer.
·         Se postraran y oraran, si los padres lo hacen.
·         Pondrán su confianza en Dios si los padres lo hacen.

4-Practicarlo que predicas

La prioridad debe ser más que palabras. Nuestro compromiso con los padres debe ser más que pedirles galletitas  para la actividad que se avecine. Por Tanto, todo currículo y programa de Escuela Dominical
 que se considere saludable debe asumir que los padres interactúen con los niños, estén al tanto de
 lo que los niños estén aprendiendo y a la vez le den fuerza y soporte a cada enseñanza, con su ejemplo poniendo en práctica lo aprendido.

5-Recursos y actividades para los padres.

Como iglesia y como educadores, debemos ofrecer alternativas a los padres para que se comprometan y puedan realizar su misión aun mejor.
Algunas sugerencias:
·         Curso para presentación de niños
·         Ser fiel a responsabilidad como padres.
·         Cursos para padres
·         Repartir material didáctico a los padres para que vayan acorde con sus hijos
·         Experiencia padres mayores –padres menores.
·         Retos-ej.250 versos bíblicos a los 18 años
6-Liderazgo  orientado a una visión.


La visión bíblica debe estar definida .Las culturas afectan la visión que tengamos sobre nuestros hijos.
Definamos visión:
Se define como el camino al cual se a largo plazo y sirve de rumbo y aliciente para orientar las decisiones estratégicas de crecimiento junto a las de competitividad 

Si los hijos son flechas, el blanco debe estar definido para que los padres los guíen hacia allá.
Los padres tienen visiones general pero también deben tener ideas más específicas y concretas y una forma sencilla de imaginártelos es pensar lo que serán en 20 años.

7- Conclusión


Estamos llamados a evangelizar a nuestros niños pero debemos trabajar conjuntamente con los padres para que la visión sea completa y tenga importantes repercusiones en las próximas 
generaciones.

viernes, 25 de marzo de 2016

El cuidado pastoral del niño





El cuidado pastoral del niño

Ovejas sin pastor
En una ocasión estaba conversando con una de las directoras de un colegio privado cristiano y ella abordó el tema de las enormes necesidades emocionales manifestadas por los alumnos de su colegio, típico de los niños escolares del fin de siglo. La joven directora me dijo algo que me impactó.
—Yo veo al niño de hoy como un niño que está sólo —dijo—. Cuando trato de ayudarlo en consejería, me encuentro buscando cosas prácticas que él puede hacer solo para intentar a resolver su problema. Ya sé que no va a recibir mucho apoyo de sus padres o de otro medio.
Sus palabras me parecían un triste comentario sobre lo que ha llegado a ser una realidad en la vida de los niños de esta época. La fragilidad emocional de muchos matrimonios, viviendo en una sociedad que distorsiona los valores de la familia tradicional, dejan al niño expuesto y muy vulnerable. Muchos niños no tienen con quién hablar de sus cosas. Se encuentran muy solos enfrentando sus problemas cotidianos, además de las crisis traumáticas que a menudo deben enfrentar. Para los que trabajamos con la niñez, esta realidad se agrava cada vez más y nos deja perplejos ante la falta de soluciones para estos niños tan turbados. Lo cierto es que el niño de hoy enfrenta a un mundo que lo llena de tensiones, dudas y temores, y crea un estrés crónico por las posibles pérdidas, separaciones, y traumas que le toca vivir. No podemos negar que el núcleo familiar, que tendría que ser su refugio y fuente de seguridad emocional, se está desintegrando cada vez más.
Por si esto fuera poco, la sociedad actual sobrecarga al niño con una niñez sumamente acelerada. Le muestra pequeñas niñas modelos vestidas como seductoras. Lo insta a enamorarse y comportarse con el sexo opuesto como si fuera un adolescente o un joven. Lo obliga a asumir, como algo natural, actitudes de violencia contra el prójimo, instigado mediante programas televisivos creados supuestamente para niños, pero que contienen, según las encuestas, un promedio de veinticinco escenas de violencia por hora. Estudios realizados sobre los hábitos de los niños y la televisión comprueban que el niño mira un promedio de cuatro horas diarias de programas televisivos. Tenemos que reconocer, entonces, que este medio de comunicación ejerce una influencia incalculable sobre él.
Por otro lado, las crecientes restricciones económicas más el alarmante aumento en el desempleo crean tensiones en los adultos que a menudo se descargan sobre los niños. Una de las más tristes manifestaciones de esto es el abuso físico y sexual que sufren los niños y que, según las últimas investigaciones, está en aumento.
Además de las situaciones sociales que crean crisis en el hogar, el niño experimenta profunda ansiedad en cuanto a su persona. La vergüenza, la baja autoestima y la culpa, entre otras emociones, crean todo tipo de dolor emocional. Todo esto el niño lo vive como niño indefenso, sin saber cómo expresar o exteriorizar lo que está sufriendo. Nosotros, los adultos, tenemos la tendencia, algunos dirían la necesidad, de ignorar esta realidad en la vida de los niños, porque nos recuerda la angustia de nuestra propia niñez. Entrar en el mundo del dolor de un niño nos hace revivir la angustia de nuestro propio pasado y por eso tratamos de protegernos, ignorando que los niños con quienes trabajamos están viviendo esas circunstancias.
La tarea que enfrenta al maestro, entonces, es sumamente compleja. Un profesional me dijo:
—Un maestro hoy en día tiene que ser mucho más que un docente. Necesita ser un psiquiatra, un asistente social y terapeuta de familias. Ni hablar de lo que hace falta para tratar de mantener orden en el aula.
Estas realidades también están reflejadas dentro de la iglesia. Nunca ha sido fácil encontrar a suficientes personas para ser maestros de escuela dominical o para hacerse cargo de otros programas con los niños. Ahora es casi imposible reclutar voluntarios para estos ministerios. Un maestro de escuela dominical resumió acertadamente el problema con estas palabras:
—Los niños ahora son imposibles de contener. Me levanto los domingos totalmente desganada para ir y enseñar mi clase. Quiero dejar la clase, porque no doy más.
Estas reacciones confirman mi convicción de que debemos dedicarnos a otro tipo de trabajo con la niñez y la adolescencia de nuestras congregaciones. Ellos necesitan un cuidado pastoral para poder sobrellevar mejor la vida cargada que tienen. Podríamos decir que el énfasis tradicional de las iglesias evangélicas en cuanto al trabajo con los niños ha sido de ganar el mayor número para Cristo. Luego de que hayan tomado esa “decisión de fe”, los insertamos en el programa educacional de la iglesia, en donde reciben una enseñanza más o menos sistemática de la Palabra de Dios. Esa enseñanza consiste, principalmente, de la transmisión de información a través de las historias bíblicas y la memorización de textos. A veces, gracias a Dios, se forma una amistad significativa entre el maestro y alguno de sus alumnos, y a veces el maestro se entera de los problemas que pueden estar enfrentando alguno de sus chicos. Pero, por lo general, los maestros no ven como fundamental este aspecto del ministerio de la enseñanza. Tampoco tienen una capacitación ni herramientas para ayudar al niño que enfrenta problemas en su hogar. En cierto modo, nos podemos engañar al observar la naturaleza misma del niño, la que nos hace pensar que él no tiene necesidades espirituales y emocionales tan profundas ni urgentes como los adultos. Esa percepción la adquirimos porque él no sabe comunicar sus preocupaciones de la forma en como lo hacen las personas grandes. Por eso el adulto prefiere creer que el niño no está viviendo problemas o crisis importantes que pudieran afectar a su desarrollo espiritual.
En general la persona que trabaja en la enseñanza bíblica y en la formación espiritual de la niñez no es una persona instruida en lo que son los procesos evolutivos de los niños. Por lo tanto, no se entienden elementos fundamentales en cuanto a sus percepciones frente al mundo. Tratamos al niño como si fuera un adulto en miniatura y pasamos por alto la enorme complejidad de sus limitaciones, como también de sus amplias capacidades, especialmente dentro del contexto espiritual. En nuestro trabajo con ellos, generalmente bien intencionado, pero mal orientado, a menudo somos culpables de reflejar la descripción de la tarea pastoral que encontramos en Ezequiel 34.4 “No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida.” Es que, cuando se trata de un niño, no sabemos pastorearlo adecuadamente.
El propósito de este libro es ofrecer una solución a ese problema. Más de treinta años de intenso trabajo con niños dentro del contexto de la iglesia evangélica me han convencido de que las personas que trabajan con la niñez en su formación espiritual son clave en la vida de la iglesia. En general, son poco tomados en cuenta y sus esfuerzos casi nunca reciben la inversión económica adecuada, pero su dedicación y sacrificio son admirables. Escribo especialmente pensando en esos maestros consagrados que desean hacer una labor excelente para el Señor. Creo que los recursos incluidos en este libro les darán un apoyo práctico a la enorme tarea de pastorear al niño. Estos recursos están pensados para ser utilizados de muchas formas, pero lo ideal sería que complementen la enseñanza bíblica ofrecida en la serie Vivir la biblia. Muchas de las láminas y actividades aparecieron primero en estos materiales de enseñanza. Ninguno de los recursos salen de un contexto profesional psiquiátrico o psicológico, aunque soy docente especializada en la educación del niño. Son el producto de una larga inquietud y de un corazón comprometido con la niñez de este continente, y con la convicción de que sin un cuidado pastoral adecuado, nuestros niños no llegarán a conocer en espíritu y en verdad al Buen Pastor que dio su vida por ellos. Este libro representa, entonces, un intento personal de cumplir con el mandato que llegó al apóstol Pedro un día cuando el Señor le dijo: “¿Pedro, me amas? Apacienta mis corderos”.

El cuidado pastoral del niño
por Betty S. de Constance
Capítulo tomado del libro "Más que maestros"

miércoles, 16 de marzo de 2016

Recompensas presentes para los que evangelizan a niños


Pero también hay bendición presente para los que evangelizan a niños:
La bendición de saber que hemos obedecido el mandato de nuestro Señor Jesucristo (Marcos 16:15).
La bendición de saber que estamos usando los dones de la enseñanza y de la evangelización que el Espíritu Santo nos ha dado (Efesios 4:11, 12; 6:1-4).
La bendición de aprender nosotros la Palabra de Dios según la vamos enseñando. La enseñanza es una de las maneras más eficaces de aprender.
La bendición de aprender a comunicar la Biblia a otros. Un obispo anglicano en Sudáfrica exige que todos los futuros pastores pasen un determinado tiempo ministrando a niños antes de poder entrar al pastorado. Él sabe que si pueden enseñar a los niños, pueden enseñar a todos!
La bendición de aprender la humildad, la paciencia y la constancia. Evangelizar a los niños realmente enseña y exige estas cualidades.
La bendición de ver a los niños entregarse a Cristo y empezar a vivir vidas que le agradan a él.
La bendición de ver a niños creyentes que crecen y se transforman en hombres y mujeres usados por Dios, a veces a tiempo completo.
La bendición de ver cómo crece la obra de Dios cuando los niños son salvos.
Y sobre todo la bendición de ver que Dios es glorificado en las vidas de los niños.
Creo también que la iglesia que procura alcanzar a los niños que no han sido alcanzados por el evangelio y los evangeliza, será bendecida por Dios y crecerá. Dios prometió al pueblo de Israel que si enseñaban la Palabra de Dios a los niños serían «un pueblo muy numeroso en la tierra donde abundan la leche y la miel» (Deuteronomio 6:3).

Yo creo que Dios promete semejante bendición hoy en día a la iglesia y al individuo que enseña la Palabra de Dios y el evangelio a los niños, y que ayuda a satisfacer su necesidad espiritual.
Para concluir, recuerde: Evangelizamos a los niños porque Dios ha prometido bendecir a los que lo hacen.
Carlos Spurgeon escribe:
Recibirás una gran recompensa si, al llegar al cielo, encuentras a muchos niños que te den la bienvenida a las habitaciones eternas; esto añadirá otro cielo a tu cielo: encontrarte con seres que te reconozcan como su maestro, el que los trajo a Jesús. Yo no desearía ir solo al cielo; ¿lo desearías tú? Yo no desearía tener una corona en el cielo que no tenga ninguna estrella porque ninguna alma fue salvada a través mío; ¿lo desearías tú?
(Citado de Words of Counsel for Christian Workers)
Tal obra es de mucho beneficio. Es de mucho beneficio para nosotros mismos. Nos ayuda a ejercer la humildad y nos mantiene mansos. Además va formando nuestra paciencia; que los que lo dudan lo intenten, pues incluso los cristianos jóvenes ejercitan la paciencia de los que creen en ellos, y que por lo tanto desean que justifiquen tal confianza. Si deseas ver a hombres y mujeres de gran alma y amplio corazón, búscalos entre los que se ocupan con los menores, aguantando sus disparates y mostrando simpatía por sus debilidades por causa de Jesús.
(Citado de Come Ye Children)
Si enseñamos a los niños con toda claridad la doctrina de la expiación, nos haremos bien a nosotros mismos. A veces espero que Dios avive su iglesia y la restablezca a su anterior fe mediante una obra de gracia entre niños. Si él trajera a nuestras iglesias un gran número de niños, ¡eso haría correr más rápido la lenta sangre de los que dormitan! Los niños cristianos tienden a avivar la casa. ¡Oh, que hubiera más de ellos!
Si el Señor nos ayuda a enseñar a los niños, nos estaremos enseñando a nosotros mismos. No existe mejor manera de aprender que ocuparse de la enseñanza, y no podemos decir que conocemos algo hasta que lo podamos enseñar a otro.
(Citado de Come Ye Children)


lunes, 26 de octubre de 2015

La importancia de instruir al niño en la palabra de Dios


Instruir al niño en la Palabra de Dios, nos garantiza que aunque tenga dificultades serias en la vida, no sucumbirá ante ellas, porque tendrá las herramientas necesaria para afrontar con éxito la adversidad, pero el proceso debe comenzar desde los primeros años de vida.
La gran responsabilidad de los padres hoy, es la de instruir a los niños en la Palabra de Dios, puesto que en la actualidad ellos están más expuestos a los vicios, los peligros y todos los efectos que trae consigo la maldad de nuestra sociedad.
Es además importante instruirlos en la Palabra de Dios para que cuando sean enfrentados a engaños y falsas teorías acerca de la inexistencia de Dios, ellos puedan tener unas bases sólidas, que les permitan mantenerse firmes en la verdad de sus principios  cristianos.
En Deuteronomio 6:1-9, dice lo siguiente:
Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.
Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.  Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;  y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.
Estas fueron las palabras de Moisés al pueblo de Israel, acerca de la Voluntad de Dios en sus vidas, después de haberlos sacado de la esclavitud de Egipto y llevarlos a la Tierra Prometida.
La importancia de instruir al niño en la Palabra de Dios
Esas mismas palabras siguen teniendo vigencia hoy para nuestras vidas, y son aún más necesarias dada la terrible crisis social que estamos viviendo.
La instrucción de la Palabra de Dios debe ser parte activa de la crianza de los hijos desde su más tierna infancia, al tiempo que se desarrollan también el conocimiento y la sexualidad, para que cuando sean grandes y tengan que enfrentar un mundo incrédulo, viciado e irreverente, tengan las herramientas necesarias para no sucumbir ante los enormes desafíos que tendrán que enfrentar.
¿Significa esto que el hombre que conoce y ha vivido desde pequeño el conocimiento de la Palabra de Dios en su hogar, jamás tendrá algún fracaso y que su vida será color de rosa? Claro que no, de ninguna manera. Recordemos que las dificultades y problemas son parte de nuestra condición humana en un mundo caído, como castigo gracias a la desobediencia y el pecado.
Sin embargo, el hecho de conocer la Palabra de Dios y ser un hábito en su  vida, lo hace menos vulnerable y tendrá los elementos necesarios y confiables para superar con éxito cualquier clase de dificultad en contraposición a aquellos que no la conocen.
Instruyamos a los hijos en la Palabra de Dios no solamente para que sean más sabios, tranquilos y estables, sino porque al andar en obediencia a la Palabra de Dios contarán con el respaldo y protección del Señor en todos los momentos de su vida y esa, es la mejor vacuna contra los inminentes peligros que  tendrán que enfrentar cada día.