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martes, 21 de marzo de 2017

ENSEÑANDO A ORAR


Así como el Señor Jesucristo enseño a sus discípulos a orar, nosotros también tenemos la hermosa tarea de enseñar y la mejor manera de enseñar a los niños es mediante el ejemplo, porque los niños siempre imitan todo lo que nosotros hacemos y repiten todos los patrones de vida que mostramos a diario. Con mucha rapidez pueden aprender nuevos hábitos y aunque tienen una personalidad ya definida desde que nacen, nosotros somos los que moldeamos muchas de sus conductas que determinarán el resto de sus vidas. Uno de los mejores privilegios que podemos tener con los niños es el tiempo de oración con ellos. Debemos entender que cuando oramos con un niño, no lo hacemos solo porque es una costumbre en la familia, estamos dejando una huella en su corazón para siempre, una huella que ellos seguirán sin dudar. Cuando oramos con niño estamos acercando al niño a la fe y a su salvación eterna, lo estamos guiando a Cristo como su Señor y su Salvador. Cuando estamos enseñando a orar a un niño debemos primero hacer que repita, luego de unos días debemos permitirle hacer su propia oración. Una buena práctica es decirle al niño: yo voy a orar por ti, y luego tú vas a orar por mí. Deje que el niño se exprese delante de Dios con sus propias palabras, sea muy amoroso si tuviera que hacerle alguna corrección. Incluya también en la oración las peticiones por otras personas, esto hace que el niño sienta sensibilidad por la necesidad de otros y hace que se desarrolle la empatía. Enseñe al niño a orar alabando a Dios, adorándolo y dando gracias por todo lo que el Señor ha hecho en su vida. La mejor manera es cuando usted le da el ejemplo. También permita que el niño aprenda a tener tiempo de oración totalmente a solas con el Padre Celestial, que aprenda a orar en lo secreto. Le invito a orar con un niño, ya sean sus hijos, sobrinos, vecinos, o ¿qué mejor?, que usted le sirva al Señor con los niños de la iglesia y pueda poner en práctica estos consejos.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Desde Apacienta mis Corderos Costa Rica...



A partir de hoy y cada miércoles, vamos a dar inicio a una serie de nuevas lecciones sobre la vida de Jesús, su vida, su ministerio y su ejemplo. Y este es el tema al que le queremos dar más importancia, SU EJEMPLO. Nuestro objetivo principal es presentar a Jesús como el ejemplo a seguir en todos los aspectos de su vida diaria y en su vida práctica y cómo de esta manera los niños se podrán plantear la pregunta ¿Qué hubiera hecho Jesús en un momento como éste? Utilizaremos para este propósito los evangelios de Marcos y de Lucas. Marcos nos plantea a Jesús en su evangelio como el siervo perfecto y como el siervo en acción, enfatiza más lo que Jesús hizo y no lo que dijo. El evangelio de Lucas nos hace referencia de Jesús como el hombre perfecto y pone énfasis en el interés de Jesús por los desamparados, incluyendo a los niños, mujeres, a los pobres y despreciados por la sociedad. También enfatiza la vida de oración de Jesús y su enseñanza al respecto. Este es el ejemplo que queremos dar a los niños de nuestra iglesia acerca de su Señor Jesucristo.

domingo, 26 de febrero de 2017

El Impacto de la Violencia de Género en los Niños.



Una forma de maltrato infantil en el seno de la familia

La Academia Americana de Pediatría (AAP) reconoce que 'ser testigo de violencia doméstica puede ser tan traumático para el niño como ser víctima de abusos físicos o sexuales'. Se consideran expuestos a la violencia de género en su ámbito familiar a todos los menores que viven en un hogar donde su padre o el compañero de su madre es violento contra la mujer. En los hogares donde impera la violencia, los hijos e hijas presentan hasta 15 veces mayor probabilidad de padecer maltrato físico, abusos sexuales y negligencia, que en los hogares no violentos.
Numerosos estudios de investigación han demostrado que los menores expuestos a la violencia de género pueden padecer problemas físicos, trastornos psicológicos, problemas de conducta y dificultades cognitivas derivados de su exposición a la violencia.

Alteraciones en los niños expuestos a la violencia de género


Problemas físicos: 
- Retraso en el crecimiento
- Trastornos de la conducta alimentaria (inapetencia, anorexia, bulimia)
- Dificultad o problemas en el sueño
- Regresiones, menos habilidades motoras
- Síntomas psicosomáticos (alergia, asma, ezcemas, cefaleas, dolor abdominal, enuresis nocturna...)
Problemas emocionales: 
- Ansiedad
- Ira
- Depresión, aislamiento
- Trastornos de la autoestima
- Estrés post-traumático y proceso traumático
- Transtornos del apego o de la vinculación 
Problemas cognitivos:
- Retraso en el aprendizaje del lenguaje y del desarrollo verbal
- Retraso del desarrollo cognitivo
- Alteración del rendimiento escolar 
Problemas de conducta:
- Violencia hacia los demás (agresión, delincuencia, crueldad con animales)
- Rabietas, desinhibiciones, inmadurez
- Déficit de atención-hiperactividad
- Toxodependencias
- Conductas autodestructivas 
Problemas sociales:
- Escasas habilidades sociales
- Introspección o retraimiento
- Trastornos de la empatía 
Todas las alteraciones enumeradas, según reconoce la Federación de Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas, presentan diferentes características según la edad del niño, el género y el nivel de desarrollo, el tipo, la frecuencia y la severidad de la violencia, el tipo de intervención judicial, el cúmulo de factores estresantes y la presencia de factores de protección o resilientes. 

Cómo afecta la violencia de género a los niños según su edad

Por edades, los cuidados, atención y afecto que reclaman los niños menores de 5 años no pueden ser respondidos adecuadamente por sus madres, las víctimas, y son el grupo de edad más expuesto y vulnerable a la violencia. Estos niños y niñas presentan estancamiento del peso,alteraciones del sueño, trastornos de la alimentación, problemas de control de interés, ansiedad, tristeza y llanto inconsolable. Suelen comportarse con más agresividad en sus interacciones personales y, a menudo, se sienten responsables de los conflictos de sus padres. 
Los niños y las niñas de entre 6 y 12 años tienen mayor control de sus emociones, capacidad de razonamiento, un círculo social más amplio. También imitan los roles de sus progenitores, sienten preocupación o enfado por la actitud de la madre víctima, pero curiosamente muestran admiración ante el poder y la fuerza del padre violento. Presentan más miedos, problemas académicos, conductas agresivas, aislamiento, ansiedad o depresión, y disminución de su autoestima. 
La familia está considerada como el primer agente socializador del niño y el más determinante en la instauración de modelos apropiados de funcionamiento social. La transmisión de la violencia de los padres a sus hijos ha sido motivo de estudio en numerosos trabajos, y se ha demostrado que los niños expuestos a violencia, comparándolos con no expuestos, con mayor frecuencia maltratarán a sus parejas en etapa adulta, mientras que las niñas expuestas serán con mayor probabilidad víctimas de maltrato por sus parejas. Actualmente, el objetivo de numerosas instituciones familiares e infantiles independientes y relacionadas directamente con el poder público es erradicar la transmisión de la violencia de género entre generaciones.
Marisol Nuevo

miércoles, 11 de enero de 2017

LOS NIÑOS...UNA PRIORIDAD EN EL CORAZÓN DE DIOS.


La tercera parte de la población mundial son niños. Esta cifra nos impulsa a obedecer el mandato de nuestro Señor Jesucristo cuando le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos». ¿Se refería Cristo a los niños cuando le comisionó esto a Pedro? El siguiente artículo nos pone a pensar sobre este mandato y la razón que puede tener.

El Señor Jesús expresó interés hacia los niños cuando ordenó a Pedro en Juan 21:15: «Apacienta mis corderos». Es razonable deducir que aquí se refiere a niños. Los corderos son los menores del rebaño. En los dos versículos que siguen da a Pedro dos órdenes adicionales: «Apacienta mis ovejas». Vimos en artículos anteriores que aproximadamente ¡los dos tercios de la población mundial son adultos y la tercera parte son niños!

La primera prioridad y preocupación de cualquier pastor siempre son los corderos porque son las ovejas del futuro, y su primera responsabilidad es alimentarlos porque el futuro de él depende de ellos. Además con frecuencia son incapaces de alimentarse a sí mismos. Siempre hay algo atractivo en los corderos y su impotencia que hace brotar un amor especial y en consecuencia una atención especial. Las ovejas que constituyen las dos terceras partes de la población necesitan ser pastoreados (Juan 21:16) y necesitan alimento (Juan 21:17). Pero la primera prioridad y atención siempre se debe dirigir hacia los pequeños que por sí solos son tan impotentes e indefensos. Cualquier hacendado o pastor confirmará esto.

Dr. Richard Lenski, el conocido comentarista de la Biblia, escribe: «Jesús menciona primero a los corderos no porque sean de menor valor o requieran menos cuidado sino al contrario. Jesús aquí pone a sus más preciadas posesiones bajo el cuidado de Pedro. La alimentación y nutrición espiritual de los niños se establece aquí como la primera parte del oficio apostólico.»

Mateo Henry, el comentarista de la Biblia, dijo al predicar a pastores en el año 1713: «Los ministros de Cristo deben entender que tienen la responsabilidad de alimentar a los corderos del rebaño de Dios... sea en público o en privado, en solemnes asambleas religiosas o en reuniones llevadas a cabo con ese propósito específico.»

El amor y la preocupación de nuestro Jesús hacia los corderos se ven claramente también en Isaías 40:11: «Como un pastor que cuida su rebaño, recoge a los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas».
Nuestra reacción podría ser la de David en el Salmo 34:11 cuando escribió: «Vengan, hijos míos, y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del SEÑOR».
Para concluir, recuerde: Evangelizamos a los niños porque parecen estar tan cerca del corazón de nuestro Salvador quien desea que vengan a él.

Carlos Spurgeon escribió:
Cuando nuestro Señor bendijo a los niños, estaba realizando su último viaje a Jerusalén. Fue por lo tanto una bendición de despedida la que dio a los pequeños y nos recuerda el hecho de que entre sus últimas palabras a sus discípulos, antes de ascender, hallamos el tierno encargo: «Apacienta mis corderos». El gran Pastor de Israel, quien «recoge los corderos en sus brazos y los lleva junto a su pecho», sentía con fuerza esa pasión, y fue apropiado que durante su viaje de despedida otorgara su bendición a los niños.

Jesús dice: «Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños». Tengan cuidado de no decir palabras poco amables en contra de sus jóvenes hermanos y hermanas en Cristo. Jesús valora tanto a sus corderos que los lleva junta a su pecho, y les encomiendo a ustedes, quienes siguen a su Señor en todas las cosas, que muestren semejante ternura a los pequeños de la familia divina.

Su corazón era un gran puerto en el que muchas pequeñas embarcaciones podían anclar. Jesús nunca se sentía más a gusto que con los niños. 

Permíteme guiar a un niño
Señor, no te pido
Que me des una gran obra tuya,
Un noble llamado, o asombrosa tarea.
Dame una pequeña mano para tomarla en la mía;
Dame a un niño para señalarle
El dulce camino que conduce hacia ti;
Dame una pequeña voz para enseñarle a orar;
Y dos ojitos que vean tu rostro.
Te pido, Señor, tan sólo esta corona:
Poder enseñar a un niño.
No pido ser colocado
Entre los sabios, los dignos o los grandes;
Sólo pido que, tomados de la mano,
Un niño y yo entremos por la puerta.
(Autor Desconocido)

sábado, 10 de diciembre de 2016

Cambiando el corazón de un niño rebelde





El criar hijos es un desafío; el criar hijos buenos es un gran desafío, y el criar hijos piadosos es un desafío increíble pero no imposible!
Existen varios ingredientes importantes que se necesitan para criar hijos piadosos. Uno de ellos es el enseńar a los hijos a obedecer. La obediencia para ser obediencia debe de ser inmediata y dulce.
Los padres deben también enseńar a sus hijos a mostrar respeto y honor. Un nińo a quien no se le enseńa a respetar a sus padres no respetará a otros adultos, a gente grande de edad, a su cónyuge ni a Dios.
Así que los padres deben también proteger a sus hijos del mal — el mal en general, y en particular las malas influencias. Es una filosofía falsa la que dice que producirás hijos mejores al exponerlos a la suciedad de este mundo. Romanos 16:19 dice, "...pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos (o ignorantes) para el mal."
Los creyentes bíblicos fundamentales son constantemente acusados de sobreproteger a sus hijos. żPuedo darte mi punto de vista respecto a esto? No perdemos a nuestros hijos por ser sobreprotectores; los perdemos por ser ásperos y exigentes o por ser inconstantes en nuestras propias vidas.
El enseńar obediencia y respeto y el proteger a nuestros hijos del mal son ingredientes esenciales y necesarios para criar hijos piadosos. Pero no son los únicos ingredientes esenciales. De hecho, puedes tener esos ingredientes y aun así fracasar en criar un hijo sabio y piadoso.

Ganando y conservando el corazón de tu hijo.

En Proverbios 23:26 leemos, "Dame, hijo mío, tu corazón..."
El ingrediente esencial para criar buenos hijos es ganar sus corazones a tiempo, conservarlos, y estar extremadamente alertas para no perderlos.
Pero si pierdes el corazón de un hijo, entonces elabora rápidamente un plan para obtener de nuevo su corazón, no importando lo que se necesite hacer para lograrlo. Debes decidir estar dispuesto a pagar cualquier precio, no importando cuánto tiempo, problemas o dinero se necesiten para obtener de nuevo su corazón.
Considera esto: Dios conoce tu corazón. Y Dios sabe de antemano si amas o no suficientemente a tu hijo como para estar dispuesto a pagar el precio de tener que tratar con su desobediencia y rebelión.
El corazón de todo problema es un problema de corazón. Y eso incluye la rebelión. No es posible hacer demasiado hincapié en esto, porque este "corazón" del que estoy hablando controla todo lo que hay en la vida de una persona.
Un padre que tiene el corazón de su hijo tendrá acceso a todo lo que hay en la vida de su hijo — sabrá lo que está sucediendo en la vida de su hijo, podrá guiar los pasos de su hijo en la dirección correcta, podrá proteger sus ojos y oídos de cuadros inadecuados o de música mala y podrá determinar quiénes serán sus amigos.
Cualquier padre que no tiene el corazón de su hijo tiene un hijo que tiene el potencial para convertirse en un rebelde que destroza el corazón de sus padres.
żTienes el corazón de tu hijo? No te engańes; te harías dańo a tí mismo y a él.
Este "corazón" del que estoy hablando no se diseńó para conservarse. Fue diseńado para darse. Quienquiera que sea a quien tu hijo dé su corazón, será también la persona que tendrá la vida y lealtad de tu hijo.
Puedo preguntarte, "żTienes en este momento el corazón de tu hijo?"
bulletżPreferiría tu hijo pasar tiempo contigo más que con cualquier otra persona?
bulletżTe escucha tu hijo con respeto cuando tú hablas?
bulletżTiene tu hijo un deseo genuino de agradarte?
bulletżLastima a tu hijo el desagradarte?
bulletżEs tu hijo leal a ti en tu presencia y a tus espaldas?
bulletżSabes lo que está sucediendo dentro de tu hijo?
Una de las formas más grandes en que Satanás roba prematuramente a los padres el corazón de sus hijos, es el hacer que los jóvenes se enreden en el juego de los novios.
żAcaso no existe otra alternativa a esta propuesta que es tan común en nuestros días, pero que a la vez está destruyendo a tantos jóvenes? Yo creo que existe una alternativa bíblica excelente por medio de la cual una persona planea dar su corazón a otra única persona en la vida. Entonces se guarda de codiciar a cualquier otra, antes de que encuentre a esa otra persona y después de que se case con esa persona.
Al ir de novia en novia, nuestros jóvenes no están aprendiendo a estar comprometidos. Ą Están aprendiendo a romper una relación!
Todos nacemos con el deseo de agradar a nuestros padres, de estar cerca de ellos, de compartir cosas con ellos y de ganar su alabanza y aprobación.
Una de las mentiras más grandes de Satanás para con los padres de hoy en día es ésta: "Cierto grado de rebeldía adolescente es normal y debe de esperarse de cada joven." Ya que esperas la rebeldía no sientes que debes tratar con ella.
ĄLa rebelión no es normal! De acuerdo con I Samuel 15:23, la rebelión es pecado, y expone al hijo al reino, poder y control de Satanás.
Un poco de rebeldía debe de ser una seńal para el padre de que el corazón está divagando, está emproblemado y está deseoso de amor, atención y aceptación. Un poco de rebeldía es como el cáncer que se desarrolla rápidamente y se multiplica exponencialmente hasta convertirse en una masa completa de rebelión destructora de vida.

Tres peligros para el corazón

Existen tres grandes peligros para el corazón. Se presentan en este orden: el corazón se puede perder, después endurecer, y después ser robado.
1. El corazón se puede perder. Muchas veces los padres pierden el corazón de sus hijos al expresarles ira. Contrario a lo que muchos padres creen, la ira no quebranta la voluntad del nińo. (Esa no es una meta apropiada. Tú debes querer dirigir la voluntad de tu hijo, no quebrantarla.)
La ira quebranta el espíritu de un nińo y provoca que endurezca su corazón. Tremendas explosiones de ira pueden causar que un nińo se refugie en una concha. Y cuando se mete en su concha, se lleva su corazón junto con él. ĄEl corazón es algo demasiado delicado como para sobrevivir a las catastróficas explosiones de la ira de un padre!
Algunas veces los padres pierden el corazón de su hijo cuando quebrantan el mandamiento: "... padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos." (Efesios 6:4)
bulletPuedes provocar a tu hijo a ira al criticarlo o molestarlo.
bulletPuedes provocar a tu hijo a ira al elevar tan alto el estándar requerido para ganarse tus elogios y aprobación que él no pueda alcanzarlo. No se puede esperar que un nińo inexperto e inmaduro pueda hacer un trabajo tan bien como un padre experto, maduro y perfeccionista. Cuando un nińo hace lo mejor que puede, debe de ser elogiado, lo haya o no hecho tan bien como alguna otra persona. Tampoco debe de ser comparado con otros para de esta manera hacerlo sentirse inferior.
bulletPuedes provocar a tu hijo a ira al obligarlo a hacer algo de lo cual está terriblemente temeroso.
bulletPuedes provocar a tu hijo a ira al no comunicarte con él lo suficiente, al pasar mucho tiempo fuera de la casa o al ver la televisión y leer el periódico por mucho tiempo.
2. El nińo para adaptarse al dolor que le causa el que tú estés perdiendo su corazón, lo endurece más.
3. Después de que el corazón se endurece, alguien más lo puede robar. Cuando el rey David no escuchó las necesidades de los hombres de Israel, ellos endurecieron su corazón hacia él. Después Absalón fue, vió esta área débil y les brindó un oído atento. Absalón los escuchó, habló con ellos, los tocó y robó sus corazones. (II Samuel 15:5-6)
Lo que Absalón usó para robar sus corazones, son las mismas cosas que son usadas en nuestros días para robar a los padres el corazón de los jóvenes. Pero aquí están las buenas nuevas: ĄEsas mismas cosas funcionarán también para que los padres "roben" de vuelta el corazón de sus hijos e hijas de aquellos que se los robaron primero! Gracias a Dios esto es verdad, lo he visto funcionar una y otra vez.
Papá, Mamá, Ąescucha a tu hijo! Después tócalo mientras hablas con él de una forma amable y con preocupación.
Si escuchas cuidadosamente a tu hijo, te darás cuenta de lo que le está lastimando y lo que le molesta. Proverbios 24:3 dice que con sabiduría se edifica la casa.
Algunos padres dicen, "Mis hijos no quieren hablar." Eso no es cierto; los nińos quieren hablar. Pero ellos quieren hablar de cosas que tú consideras insignificantes. Tú y yo debemos de aprender que si algo es importante para ellos, Ąentonces es importante!
Lo que yo veo como las necesidades de mi hija y lo que ella ve como sus necesidades pueden ser dos cosas muy diferentes. Yo tengo que suplir sus necesidades no sólo de la manera como yo las percibo sino como ella las percibe.
ĄEsto significa que el utilizar tiempo para darle un beso a su pequeńa muńeca debido a que le duele su dedito, será más importante para tu felicidad dentro de 20 ańos que el utilizar ese tiempo para escuchar a tu jefe ofreciéndote un aumento! Significa que debes preocuparte porque a tu hijo se le atoró su camioncito en el lodo.
żPor qué dan los hijos su corazón a sus amigos? Porque ellos los escuchan.
Tú no vas a criar buenos hijos basándote en qué tan bien se ven exteriormente — aún cuando se acoplen o no a tus reglas. Debes de alcanzar algo más que la superficie: "Hijo, żqué has estado pensando? żCómo te sientes repecto a esto? żTe molesta esto? żQué estás diciendo para tus adentros? żEstás leyendo tu Biblia? żEstás recibiendo repuesta a tus oraciones?"
Sólo el corazón puede conservar al corazón, la mano por sí sola no puede conservar el corazón. Tampoco es probable que unos varazos enderecen a un adolescente rebelde.
La primera cosa que se debe de hacer al menor síntoma de rebeldía, es no exasperarse rápidamente y no darse por vencido. Lo que se debe hacer es acercarse más al joven.
El hogar que tiene un joven rebelde muchas veces está lleno de una atmósfera negativa y llena de crítica. Eso debe de cambiar. Los elogios crean una atmósfera de amor, gozo y aceptación tanto en una casa como en una iglesia. No te gustaría asistir a una iglesia que tiene una atmósfera áspera y llena de crítica. Pero ésta es tan mala en un hogar como en una iglesia.
Aún un rebelde está deseoso de recibir elogios y aceptación de parte de su padre. Y si un padre observa diligentemente, podrá encontrar algo por lo cual pueda elogiar aún al hijo más rebelde.

Cómo hacer que un rebelde cambie

Un padre necesita seguir los siguientes pasos para poder hacer que un rebelde cambie.
1. Los padres deben primeramente reconocer ante Dios y su hijo que han perdido el corazón de su hijo, y sinceramente buscar el perdón de ambos.
La mayoría de los padres tratan de cambiar primero al nińo. Pero el orden de Dios es muy significativo: "Hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos" viene antes de que se dé en sentido contrario.
Una vez que el padre es justificado, entonces estará listo para alcanzar al que es desobediente. (Lucas 1:17). Usualmente la justicia requiere humildad de parte del padre antes de que la gracia sea dada para alcanzar al nińo. Esta es la razón por la cual el aconsejar solamente al joven rebelde usualmente alcanza a lograr poco o nada.
2. Los padres deben de examinar sus vidas para asegurarse de que estén dedicados completamente al Seńor y limpiados de toda maldad. Un padre con pecado en su vida encontrará difícil o imposible el tratar con el pecado en la vida de su hijo.
3. Al hijo rebelde se le debe separar completamente de todas las influencias personales malas. Proverbios 13:20 dice, "El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado."
Esto incluirá a todos los amigos (especialmente el novio o novia), así como familiares que no estén totalmente de acuerdo con los objetivos espirituales de los padres. Usualmente esto significa que la educación en el hogar es esencial y no una opción.
El padre debe de ser muy minucioso en esta área de tal manera que el hijo no pueda ni asistir a una clase dominical con jóvenes de su misma edad sin que el padre esté presente.
4. El joven debe también estar completamente separado de todas las influencias impersonales negativas. El hogar debe de estar limpio de televisiones, radios, cassettes de música inadecuada, libros, revistas dudosas, catálogos de ventas, etc. Satanás mantendrá el terreno en la vida de un rebelde, si es que aún queda algo, para desde ahí seguir controlando el terreno.
5. Todo lo malo que sea removido deberá ser reemplazado por lo que es bueno. El nińo no puede convertirse en un vacío espiritual.
6. El padre debe pedir sinceramente que Dios ate todos los poderes demoniácos que puedan estar influenciando a su hijo. Cada vez que trates con la rebeldía, puedes estar seguro de que estás tratando con poderes satánicos.
7. El padre no debe obedecer a su inclinación natural de alejarse de su hijo, sino al contrario debe acercarse más a él. Ambos padres deben de pasar horas y horas con el joven. Deben de hablar, trabajar, enseńar, jugar, orar, estudiar, compartir las Escrituras etc. El padre especialmente debe de comprometerse a dar una hora del día por un mínimo de seis semanas.
8. El nińo debe ser constantemente elogiado, aun por la muestra más pequeńa de cualidades de carácter. Aun el nińo más rebelde está deseoso del elogio y la aceptación de su padre. El elogio es como un imán poderoso que acerca el corazón de tu hijo hacia ti.
9. El padre debe humillarse a sí mismo continuamente, para pedirle perdón a su hijo por ira, crítica, inconsistencias, etc., y por su falta de comunicación, amor, elogios, preocupación, etc., conforme Dios vaya revelando estas fallas.
10. El padre debe ayudar al hijo a tratar con la amargura, aceptarlo y perdonarlo mientras se empieza a abrir y a compartir pecados y fracasos previamente ocultos. Muchas veces los rebeldes revelan cosas muy impactantes. Un padre debe decidir perdonar cualquier cosa.
11. El padre debe estar comprometido a seguir los principios de Dios y negarse a ceder ante la presión que vendrá tanto de afuera de la casa, como también del hijo mismo, cuando estos principios se establecen por primera vez.
12. El padre debe considerar tomar un viaje de una semana con el nińo a un lugar de predicación y enseńanza bíblica intensiva.
13. El padre debe comprometerse a un cambio duradero y no simplemente a una "rápida reparación." Lo más maravilloso de estos principios es la rapidez con que funcionan. Casi cada rebelde cambia aproximadamente en dos semanas. El peligro en ese punto es que el padre deje de ser consistente y que el joven se vuelva aún peor de lo que era.

También es peligroso para un padre experimentar sólo con unos cuantos de estos principios esperando que las cosas mejoren.
Por Dr S.M. Davis

jueves, 27 de octubre de 2016

Personalidad de un maestro creativo.


El papel primordial del maestro es manejar el proceso enseñanza-aprendizaje, pero también le corresponden otras funciones de liderazgo y de administración: debe liberar el potencial de los estudiantes, dirigir al grupo (organizar, coordinar, motivar, integrar, recompensar), representar a la institución y ser factor de cambio.
Por principio de sentido común, para que pueda comprender los impulsos creativos, valorarlos y propiciar un clima favorable a la creatividad, el maestro debe ser, de alguna forma, creativo. Hay que puntualizarlo más: no basta con que sea un expositor creativo o un artista. Interesa que sea creativo en tanto maestro, es decir, en cuanto a formador de personas.

Rasgos de personalidad del maestro creativo:
Una clara, asimilada y muy positiva imagen de la naturaleza y de la grandeza de su misión. Porque ser maestro es una misión, no una ocupación. Fácilmente es creativo el maestro satisfecho y contento de estar en el campo educativo.
Capacidad y hábito de individualizar a sus estudiantes, es decir, tratarlos por sus nombres. La relación humana interpersonal es el mejor tónico para el crecimiento de las personas. Fe en los estudiantes: como personas y como grupo; con el corolario natural de tenerlos en cuenta en las programaciones y de contar con ellos para las decisiones.
Sensibilidad a toda clase de sentimientos, tanto los propios del maestro como los de los estudiantes. Recordemos que gran cantidad de factores emotivos operan y se involucran en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Manejo artístico de la comunicación verbal y no verbal.
Apoyo emocional. Actúa como reforzador de la autoestima en los alumnos a través de la vivencia del éxito. En el accidentado camino del "ensayo y error", el estudiante necesita conservar la fe en sí mismo, la disposición de volver a intentar, exponiéndose a fallar. Sin una buena dosis de autoestima hará lo contrario.

Seguridad en la incertidumbre. La vida de un grupo de estudiantes conoces momentos de frustración, de tensión y perplejidad. Y el maestro es el líder nato, el capitán del barco. Una sana seguridad es plataforma indispensable para mantener elevados los niveles de productividad del grupo.
Docilidad al aprendizaje. El maestro creativo está siempre dispuesto a aprender: en todas las áreas, todos los días, de cualquier persona y a partir de cualquier situación. No se avergüenza de confesar que no sabe muchas cosas ni de pedir ayuda para saber…
5. Los buenos maestros pertenecen a comunidades de aprendizaje
Los buenos maestros contribuyen a la eficacia (calidad de los procesos) de la escuela trabajando colaborativamente con otros profesionales en políticas educativas, desarrolladores de currículum y sus colegas. Pueden evaluar el progreso de su escuela y la ubicación de los recursos de la escuela iluminando la comprensión de sus objetivos educativos generales y locales. Son conscientes de los recursos específicos, escolares y comunitarios, que pueden ser empleados para beneficio de sus estudiantes, y son diestros para usarlos cuando se necesitan.  Los buenos maestros encuentran formas de trabajar colaborativa y creativamente con los padres, comprometiéndolos productivamente en el trabajo de la escuela Dominical. 

ELABORADO  POR: EL  PASTOR  DANIEL   ECHEVERRÍA Iglesia Fuente de Amor.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El Desarrollo de Autoestima en los Niños



Como adultos, entendemos que nuestra auto-imagen depende de que entendamos el enfoque de Dios en cuanto a nosotros. Él nos creó un poco menor que los ángeles, y nos dio a Su Hijo para salvarnos. Esto quiere decir que somos importantes para Dios, y que Él nos ha otorgado gran valor.
Así que, ¿cómo podemos inculcar en nuestros hijos autoestima adecuada?

Debemos tratar a nuestros hijos como regalos del Creador.

El salmista escribió: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Salmos 127:3). Los niños son importantes ya que son regalos de Dios. Esto es cierto, sea que se hable de niños biológicos o adoptados. Dios nos da a nuestros hijos. Nosotros debemos reconocer esto y entender esto.

No debemos esperar más de lo que pueden realizar.

En Colosenses 3:21, Pablo escribió a los padres cristianos en Colosas: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Hay un límite entre animar a nuestros hijos a ser mejores y hacer las cosas mejor y esperar más de lo que ellos pueden dar. Algunas veces los padres pueden ser impacientes, no permitiendo que sus hijos crezcan y maduren. Algunas veces esperamos que un niño de 10 años se comporte y piense como una persona de 20 años. Desde luego, este no es un enfoque realista.

Debemos proveer un hogar estable que es funcional y pacífico.

Si queremos que nuestros hijos tengan autoestima saludable, necesitamos fortalecer nuestros matrimonios. Nuestros hijos desarrollarán un enfoque en cuanto a la vida, en cuanto a otros y en cuanto a sí mismos al observar la manera en que el padre y la madre interactúan entre ellos. ¿Respeta a su cónyuge? ¿Escucha a su cónyuge? Cuando usted y su cónyuge tienen un desacuerdo, ¿discuten sin respeto y entendimiento? Si regaña a su cónyuge por algo que relativamente no tiene importancia, su hijo entenderá que usted también le regañará por algo irrelevante. Eso crea autoestima baja. Ellos tendrán dudas de realizar algo ya que sentirán temor de cometer un error y ser regañados. Una familia funcional crea a un niño saludable.
Esto nos lleva a un punto principal. Especialmente el padre es responsable de crear un ambiente saludable para la familia—no solo físicamente, sino también emocionalmente, psicológicamente, socialmente y espiritualmente. Si su hijo sabe que usted desea su mayor beneficio, entonces le podrá transmitir amor, valor y respeto. Como resultado, él tendrá autoestima adecuada. La enseñanza frecuente de la Biblia también ayuda a desarrollar la “estima de Dios” que sus hijos necesitan. Ellos necesitan tener una relación con Dios, y la manera de lograr esto es al enseñarles la Palabra de Dios.

Debemos permitir que los niños sean niños.

Los niños necesitan tiempo para jugar y relajarse. A veces pensamos que nuestros hijos deben estar muy ocupados desde el momento que les recogemos del colegio hasta el momento que van a dormir. Tenemos un horario para ellos. Se les fuerza a pensar y actuar constantemente. Algunos años atrás leí un libro que algunos investigadores educacionales escribieron. El título revela mucho: Einstein No Usaba Tarjetas de Ayuda Pedagógica. Tenga un tiempo estructurado de juego.

Debemos enfocarnos en las fortalezas de nuestros hijos en vez de sus debilidades.

Puede darse el caso de que nosotros seamos fuertes en el área que ellos son débiles, así que podemos compararnos (injustificadamente) con ellos. Considéreles como personas únicas, hechas a la imagen de Dios, con una mezcla de fortalezas y debilidades. Permítales que formen su propia personalidad, y enfóquese y enfatice sus puntos fuertes.

Debemos recordar que los niños también son seres humanos.

Yo tengo siete años más que mi hermano. Recuerdo que cuando éramos pequeños, mi padre ocasionalmente preguntaba en cuanto a mi hermano: “¿Por qué hizo eso?”. Mi mamá entonces respondía: “Porque él tiene solamente 3 años”. Mi madre estaba permitiendo que Tim (mi hermano) se comportara como un niño, creciera y cometiera sus propios errores. Sea pronto en perdonar a sus hijos. Si ellos necesitan pagar algo por romper algo, está bien. Pero no se involucre en la idea de la balanza de las buenas obras y malas, enseñando a sus hijos que deben hacer una obra buena por cada obra mala que hagan. Si tiene que disciplinarlo, hágalo. Luego perdóneles y continúe.

En cuanto a sus debilidades, debemos enseñarles a superar los obstáculos.

Vencer los obstáculos es una manera fantástica de desarrollar autoestima. Puede hacer una lista de soluciones. Luego evalúe las soluciones para ver cuál funcionará bajo la circunstancia dada. Escoja una solución; si no funciona, trate algo diferente. Si ayuda a sus hijos a evaluar las soluciones y escoger las que pueden funcionar, una vez que encuentren la solución, ellos se sentirán exitosos.

Debemos disciplinarles con amor.

Emocionalmente, psicológicamente y espiritualmente, los niños necesitan instrucción y disciplina. Observe a sus hijos, y lo que ellos disfrutan, y use tales cosas para enseñarles disciplina. Esto tal vez no funcione o no sea recomendable para cada niño; pero por ejemplo, en el caso de mi hija mayor, si le digo que no tendrá acceso a sus libros de lectura hasta que no haga algo, ¡entonces eso le motiva a hacer una tarea determinada!

Finalmente, debemos ayudarles a desarrollar un sentimiento de pertenencia.

Hágales saber que está contento de que ellos estén en casa después de haber ido al colegio, etc. Hágales saber que está agradecido de que estén juntos. Dios dice que cada cristiano es una parte vital del cuerpo. También se necesita enseñar esto a los niños en cuanto a su familia física, y se debe procurar que ellos sientan lo mismo al respecto. Los quehaceres del hogar u otras tareas ayudan a que los niños se sientan necesitados y valiosos.
Es mi oración que Dios nos ayudará a preparar a nuestros hijos para que pasen la eternidad en el cielo con Él.
Fuente:  “Building Self-Esteem” Moisés Pinedo.

viernes, 29 de julio de 2016

Chico-problema: ¿Qué hago?




Chico-problema: ¿Qué hago?

El artículo propone reflexionar sobre algunas problemáticas frecuentes de aprendizaje y conducta en niños de hoy que plantean un desafío a la hora de desarrollar cualquier actividad en la iglesia, para reenfocar así la tarea del maestro frente a estos casos particulares y brindar herramientas concretas para el abordaje.
Aquí están, éstos son
Camila tiene cinco años. Cuando todos los chicos de la escuela bíblica se ubican en ronda para escuchar la historia que contará la maestra, ella está en el otro extremo de la clase y, en realidad, parece estar en otro mundo.
Leandro tiene siete años. Se mueve para todos lados; toca todo lo que hay en el aula, incluso los materiales que el maestro apartó para ilustrar la lección de ese día. Habla en voz muy fuerte y hace preguntas cuyas respuestas nunca llega a escuchar porque ya está “haciendo lío” en alguna otra parte.
Pablito parece que siempre está alterado: busca provocar a los chicos del grupo quitándoles sus elementos, golpeándolos y hasta insultándolos. Cuando él está presente, cuesta mucho desarrollar la clase en paz.
Impotencia, rechazo, indignación, desesperación. Un poco o todo esto sentimos cuando, como maestros, tenemos alguno de estos niños en la clase de escuela bíblica u otra actividad infantil de nuestra congregación. Como si transmitir las verdades de la Palabra de Dios no fuera ya suficiente desafío, aparecen estos “chicos-problema” con todo el desafío que implica “llegar” a ellos.
En el trabajo con maestros en el contexto escolar, muchas veces escucho las preguntas pronunciadas casi con temor o vergüenza: ¿Vale la pena invertir en estos chicos?, ¿aprenden algo?, ¿les sirve lo que uno hace para llegar a ellos? Generalmente, detrás de las preguntas se esconde la impotencia del maestro y, por qué no, aparece ese rechazo que estos chicos suelen despertar, ya que nos confrontan con nuestras debilidades y frecuente falta de herramientas. Nos dan ganas de salir corriendo, pero… ¿qué espera Dios de nosotros? ¿Cuál es la inversión que Dios quiere que hagamos? ¿A qué hemos sido llamados?
Sí, vale la pena
Una manera de encontrar respuestas a estas preguntas es mirar el ejemplo de Jesús. Los Evangelios (Marcos 5.1-20 y Lucas 8.26-39) relatan el encuentro de Jesús con el endemoniado gadareno, que ejemplifica una vez más el impacto no sólo radical sino integral de Jesús para con las vidas que se acercan a él.
Para este muchacho, el encuentro con Jesús tuvo un efecto puntual en cada aspecto de su vida. Jesús se encuentra con alguien desnudo y a los gritos, dañándose a sí mismo. Marcos 5.15 registra las consecuencias de la obra integral de Jesús en la vida de este individuo. “Y vinieron a Jesús y vieron al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su sano juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo.”
Cuando alguien se le acercaba, nuestro Señor no sólo veía un espíritu necesitado, sino una persona total, con múltiples necesidades insatisfechas, y él se encargaba de todas ellas. La transformación que lleva a cabo Jesús, abarca la totalidad de la persona: lo físico, lo emocional, lo mental, lo social, lo espiritual.
Qué valioso testimonio que muestra lo que Jesús quiere hacer en la vida de las personas y la misión integral a la que nosotros, como sus hijos, fuimos llamados en la formación de nuevos discípulos. Muchas veces pensamos que nuestro lugar como maestros en la iglesia es el de atender sólo los aspectos “espirituales” del niño. Pero Dios nos convoca a comprometernos con una tarea integral. Ese compromiso involucra un mayor desafío, caracterizado por la misericordia y la compasión, y nos lleva a evaluar, repensar y redoblar nuestros esfuerzos y las herramientas con que contamos.
Manos a la obra
Investigar un poquito acerca de la vida del niño en cuestión es algo que suele ayudar a los maestros con los que trabajo. Seguramente podremos encontrar un porqué de su conducta, ya que indagando en su historia, en su contexto inmediato o en las circunstancias por las que está atravesando, casi siempre encontramos que detrás de ese comportamiento hay un real padecimiento. En general, no se trata de una sola causa sino de una combinación de varias de ellas. Los motivos más frecuentes que originan o mantienen los problemas de conducta o aprendizaje que estos niños pueden presentar son:
Problemáticas familiares, carencias, abandono, violencia, ausencia de un miembro importante de la familia, desatención, una familia disfuncional, necesidades afectivas insatisfechas, dificultades de los padres en la crianza, dificultades en la puesta de límites, falta de estimulación adecuada. O bien puede tratarse de trastornos orgánicos o psicológicos específicos y diagnosticables que provocan el problema de conducta o aprendizaje. En estos casos, siempre sugerimos promover que el niño sea visto por un profesional competente. Conocer y comprender las circunstancias que afectan al niño nos mueve a compadecernos por él y desear intervenir a favor suyo.
No quedarse con las primeras impresiones. Ver más allá de los hechos. Borrar estereotipos. Por lo general, muchos de estos “chicos-problema” ya están acostumbrados a no ser bien aceptados en ninguna parte, a llevar el mote de “molestos” y a que nadie se interese por ellos más allá de su comportamiento indeseado. Es necesario que vayamos con ellos, e intentemos por todos los medios entablar una relación donde los podamos conocer más acabadamente. Conocer sus gustos, qué lo entristece, qué hace durante la semana, su actividad favorita, el equipo de fútbol o la música que le interesa, cómo le va en la escuela, etc. Todo esto nos ayudará a conformar una imagen más completa de ese niño, y a no quedarnos con lo primero que vemos de él.
Plantearse objetivos. ¿Qué quiero lograr con este niño o niña? Muchas veces lo que sucede con esta clase de chicos es que vemos muy bien lo que NO podemos hacer con ellos: “No puedo lograr que preste atención.” “No me escucha.” “No se queda quieto.” “No obedece.” Sin embargo, es bueno que nos planteemos algo que queremos lograr para ellos: “Que pueda permanecer atendiendo por lo menos cinco minutos de la clase a lo largo de este mes.” “Que socialice por lo menos con uno de sus compañeros de clase.” “Que participe activamente en algún momento de la clase.” “Que experimente en la clase un clima que lo haga desear venir.” Muchas veces se trata de pequeñas metas, que hasta pueden parecernos poco significativas, pero se trata del comienzo de logros mayores. Y desde ya, que una vez puesto ese objetivo, la pregunta que nos haremos como maestros es: “¿Qué puedo hacer para ayudar al niño en ese logro?”
¡Hay muchas maneras de lograr objetivos! Tal vez pensamos que si no logramos que estos niños “se adapten” al esquema de la clase, entonces hemos fracasado en nuestra tarea. En realidad, yo creo que podríamos pensarlo a la inversa. Fracasamos si pensamos que nuestra única meta es lograr que los chicos “se adapten” a nuestra clase. Si nuestro objetivo como obreros del Señor es transmitir los principios del reino a la vida de los niños e impactar sus vidas con el mensaje integral de Dios, entonces la clase es sólo uno de los medios posibles, pero… ¡hay muchos más! Una visita en su hogar, ayudarlo con las cosas de la escuela, una invitación a merendar, una salida al cine o a la plaza, cualquier ámbito o situación será apta para transmitir algo más que una “lección”. Animémonos a generar nuevos canales de bendición.
Revisar el formato de la clase o actividad. Siguiendo con lo anterior, también es útil tener en cuenta cómo estamos diagramando la estructura de la clase bíblica o la actividad infantil en la que se incluyen estos niños-problema. Ya dijimos que por lo general se trata de niños con dificultades para estar quietos, para atender, para permanecer haciendo lo mismo por un rato, etc. En ese caso, podríamos pensar en cómo potenciar aspectos como la motivación y la participación activa o vivencial y cómo incluir aspectos lúdicos, recreativos, dinámicas grupales, etc. en nuestra clase. Generalmente, este tipo de situaciones son más significativas para cualquier clase de niño y, en especial, producen mejor impacto en niños con dificultades de conducta o aprendizaje.
Elogiar y premiar los pequeños cambios. Algo que sugiero siempre a los maestros en la escuela, es que se tomen un momento para expresarle de manera sencilla al niño lo que se espera de él. “Me gustaría que te unas a nuestra clase cada domingo, y que te quedes hasta el final. Hay muchas cosas que yo preparo para vos y los demás chicos que me gustaría que disfrutaras.” “Me gustaría que hoy te animes a jugar con los demás chicos.” “Espero que puedas estar sentado mientras hacemos esta actividad. Luego podrás levantarte.” Al tratarse de metas concretas y pequeñas, en poco tiempo podremos ver los logros. Es bueno que cuando eso ocurre, expresemos verbalmente nuestra satisfacción y reconocimiento al niño, ya que eso aumenta el estímulo para seguir avanzando en el camino.
Formar una red. Es conveniente que no nos sintamos solos en el trabajo con estos niños, ya que muchas veces se trata de una tarea frustrante. Debería ser prioridad poder compartir con otros nuestra carga, ponerlos en oración, tender una red de recursos donde buscar soluciones a las diferentes necesidades del niño para no hacernos “solos” cargo de todo. Incluso, en el caso de niños con trastornos graves, es importante en primer lugar que estemos informados para saber identificar y detectar cuándo estamos frente a una problemática seria, y luego, generar una charla con los adultos a cargo del niño, en la que podamos sugerir la consulta profesional y brindarle a la familia todo el acompañamiento necesario en ese recorrido.
¡No cansarse! Todos los que frecuentamos el trabajo con esta clase de niños, por experiencia sabemos que es una tarea que se codea con lo imposible, con la frustración y que más de una vez nos da ganas de “tirar la toalla”. Sin embargo, el poder de nuestro Dios se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12.9), y tal vez nosotros sembremos para que otro coseche; pero Dios no permitirá que esa semilla deje de dar fruto.
María Laura Panero

domingo, 1 de mayo de 2016

ENSEÑANDO A LOS HIJOS A TENER UNA RELACIÓN CON DIOS


1. PRINCIPIO BÍBLICO:

Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, Porque de ellos es el Reino de los cielos”. (Mateo 19:13)

2. PORQUE ES IMPORTANTE QUE LOS NIÑOS TENGAN UNA RELACION CON DIOS
En la actualidad vemos como los jóvenes están siendo blanco del enemigo, un constante ataque que muchas veces no termina bien, pues muchos caen en las drogas, la rebeldía y sucesos penosos que marcan sus vidas para siempre. Es por eso que resulta tan importante llevar a nuestros hijos a tener una verdadera relación con Dios, una amistad real y genuina que le de bases solidas para crecer con principios de amor, misericordia y verdad en el  corazón, una labor que no será completa si los  padres no se involucran presentando un modelo adecuado a  los niños  donde este implícita la oración,  la búsqueda y la lectura de la palabra,  pues no olvidemos que los niños que aprenden a orar desde pequeños pueden desarrollar una vida de oración poderosa y efectiva mejor que los niños a quien no se les enseña.
3.   LA LABOR DE LOS PADRES
La mayoría de los padres  se esfuerzan por ser buenos   proveedores, como se nos enseña en (1 Timoteo 5.8). Pero Dios quiere que los padres provean mucho más  que las necesidades básicas de una vida  física. Desea que también seamos capaces  de aportar el alimento espiritual  que se requiere para llevar una vida correcta, que  produzca como resultado la vida eterna.
Repasemos cuidadosamente  las instrucciones de Dios que se encuentran  en el capítulo 6 de Deuteronomio. Primero fijémonos en el versículo 5: “y amarás a Jehová tu Dios  de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con toda tu fuerza”. Para poder enseñar eficazmente  el Camino de Dios  a nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos  y llegar a amar al Señor intensamente.
Continuamos el versículo 6 y 7: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas  estando en tu casa, y andando por el camino; y al acostarte, y cuando te levantes”. Este versículo nos enseña  a seguir  hablando  sobre ellas incesantemente.
Si aprende a hacer esto con sus hijos  se sentirá enormemente inspirado  y recompensado al ver cómo  sus hijos aprenden y crecen espiritualmente.
4.   COMO ENSEÑARLES 
Los niños son un regalo de Dios
Estamos conscientes del gran tesoro que son los hijos y del potencial que representan.  Tenemos una oportunidad que no tiene precio al cultivar sed de Dios en nuestros hijos.  El hogar es la influencia más poderosa para desarrollar el crecimiento positivo emocional y espiritual.  Cuide sus tesoros que no tienen precio, sabiendo que en su inversión de tiempo y energía cosechará beneficios tremendos.
Primero, mírese a usted mismo
Mucho de lo que un niño aprende es asimilado más que aprendido.  El reflejo de su fe en Dios es una imagen duradera que formará el concepto de Dios en su hijo.  ¿Está su fe fundamentada sobre una lista de reglas y obligaciones?  ¿Le falta a su vida espiritual la vitalidad y autenticidad?  Lo que su hijo debe ver en usted es una dependencia profunda sobre Dios y sus expresiones consistentes del amor de Dios en sus relaciones con los demás y sus elecciones cotidianas.
La actitud es más importante que los hechos
Las historias bíblicas no son suficientes.  Recordar un conocimiento objetivo de la Biblia no es un vaticinador correcto de la sensibilidad espiritual y de crecimiento.  Las creencias profundas de los niños mayores reflejan actitudes y sentimientos establecidos durante los años preescolares.  En realidad, las relaciones familiares de confianza y del sentido de pertenencia son el fundamento de la habilidad de un niño al depositar su completa confianza en Dios.
Use lenguaje sencillo
El mundo del niño es el aquí y el ahora, de lo que vea y conozca.  La forma en la que comprende las cosas es literal y concreta.  Las palabras y frases de la Biblia que son símbolos o metáforas tienen poco sentido para los niños.  Por ejemplo, “en mi corazón he guardado tus dichos” puede tener sentido e importancia para los adultos pero no para los niños.  Use palabras y frases sencillas y concretas cuando hable y cante de Dios para ayudar a los niños en su vida espiritual.

Conecte las palabras de la Biblia a las experiencias y acciones del niño
Reconozca y aproveche las oportunidades naturales para señalarle a su hijo de Dios.  Las experiencias cotidianas traen oportunidades numerosas para transmitir la fe a un niño.  Responder a las preguntas o ideas de un niño puede guiar la conversación hacia Dios.  Palabras como “Me alegro que Dios trajo a Papi sin incidentes a casa” o “Pidamos a Dios para que nos ayude a encontrar la calle que buscamos” representan momentos cuando podemos enseñar y que puede tener una importancia espiritual para un niño.  Conectar sus palabras a las acciones de un niño maximiza su impacto.
Haga que la Biblia sea parte de su vida familiar
La Biblia debe ser el centro de su hogar.  Debe estar reconocida como la fuente de verdad.  ¿Cuántas veces su hijo le ve leer la Palabra de Dios?  ¿Promueve leer y ver los programas cristianos en su hogar?  La Biblia en el idioma contemporáneo y material relacionado con la Biblia puede cultivar el crecimiento y desarrollo espiritual de un niño.  Pruebe una noche en familia una vez por semana en su casa. Un juego de Biblia y leer juntos historias bíblicas son modos de enfocar sobre lo espiritual mientras se divierte en familia.
Necesitan de la iglesia como apoyo
Las relaciones son la clave del crecimiento espiritual.  Usted y su hijo deben estar conectados con los demás adentro de la familia de su iglesia que pueden proveer el apoyo y aliento necesario para cultivar el crecimiento espiritual.  La escuela dominical puede ser un medio poderoso de llevar a su hijo con compañeros de su misma edad para estudiar y aprender acerca de Dios a su nivel.  ¡No deje de asistir a su iglesia!  En un mundo ajetreado y agitado, su familia no puede vivir sin esta vital institución.  Haga que la asistencia a la iglesia sea una rutina para usted y sus hijos.
5. BENEFICIOS DE QUE LOS NIÑOS TENGAN UNA RELACION CON DIOS
b) Les permite crecer en la fe y enfrentar los temores y desafíos.
c) Aprenden a agradecer a Dios por sus bondades.
d) Les permite confesar sus pecados y pedir perdón.
e) Aprenden a  interceder por otros.
f) Los niños aprenden a expresar con libertad sus sentimientos hacia Dios.

martes, 26 de abril de 2016

Cualidades de un Maestro Bíblico de Niños...


Como ejemplo incomparable en esta tierra, tenemos al Señor Jesucristo que fue llamado "maestro" unas 60 veces en las escrituras (raboni)  Mateo 8:19 y Marcos 9:38. Aunque Jesús fue conocido como sanador de las multitudes, los Evangelios nos relatan en detalle el ministerio principal que el tuvo, como los fue el enseñar las cosas de Dios. A través de las parábolas, historias, ejemplos y a veces enseñanzas duras y difíciles, Jesús enseñaba a las gentes continuamente en el Templo, en los Campos, por el mar, andando por el camino.
Es interesante notar que uno de los requisitos de un líder en la iglesia es la habilidad de enseñar (1Timoteo 3:2). La Biblia habla también del don o ministerio de la enseñanza (Romanos12:67, Efesios 4:11) y les da lugar de importancia a los maestros entre los demás ministerios.

 REQUISITOS DE UN MAESTRO CRISTIANO
- Debe tener una relación personal con Cristo Jesús.
- Debe vivir la vida cristiana en obediencia a la palabra de Dios. No puede vivir en abierto desacuerdo con los principios bíblicos.
- Debe ser sensible, tierno e interesado en las necesidades de los otros.
- No debe temer el trabajo duro, ya que la enseñanza requiere horas de preparación y estudio, además del desgaste emocional y espiritual al enseñar.
- Debe ser creativo con ideas originales, y saber buscar ideas de otras fuentes. Debe ser capaz de adaptar las lecciones a los alumnos con pensamientos nuevos.
- Debe tener una actitud positiva y entusiasta. El carácter del maestro influye en la enseñanza. No debe ser demasiado pasivo ni pesimista.
- Debe ser persona con autoridad. Esa cualidad puede desarrollarse cuando hay una auténtica convicción de que estamos ocupados en un ministerio espiritual importante. La inseguridad es lo que hace perder sus cualidades de líder a muchas personas.

Ser maestro de la palabra de Dios, es el mayor privilegio que se puede gozar. Significa estar íntimamente vinculado al Maestro por Excelencia, nuestro Señor Jesucristo, ya que gran parte de su ministerio comprendía la enseñanza. Él delegó poder y autoridad a sus seguidores para que continúen esa labor.
Y les dijo: "Id por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; más el que no creyere, será condenado." Marcos 16:15-16.
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." Hechos 1:8.
Dios ha puesto sus ojos en los maestros, y ese deseo de enseñar que brota desde lo profundo de su ser, no es sino un llamado del Señor.
Él necesita de usted para la educación de sus "joyas", los niños y las niñas que el tanto ama. Sus inmortales vidas representan gran valor. Jesús murió por cada uno de ellos en la cruz. No derramó su preciosa sangre, en precio de rescate, solamente por los adultos, sino que también lo hizo por los niños.
La vida de un niño se puede comparar a una hoja de papel en blanco. Cada persona que pasa por su lado, escribe algo en esa hoja.
Al llamarle para ser maestro, Dios dispuso que usted ayuda a otros seres humanos a aprender. No importa cuán grande o cuán pequeño sea a quien enseñe, siempre estará centrado alrededor de tres factores:
bulletEl Maestro
bulletLa Lección
bulletEl Alumno

 EL MAESTRO Y SU EXPERIENCIA CON DIOS
No se pueden compartir experiencias que no se hayan vivido. Teóricamente el maestro puede explicar muchas cosas, pero, solamente puede impactar en la vida de sus alumnos cuando respalda la teoría con experiencias personales.
Para el maestro cristiano, el nuevo nacimiento es su primera y gran experiencia con Dios. Para poder enseñar, tiene que ser salvo y lavado de sus pecados por la sangre de Jesucristo y debe haber obedecido plenamente el mandato en Hechos 2:38: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo"
Es sumamente importante ser lleno del Espíritu Santo. Hay tantas cosas que quieren ocupar lugar en nuestro interior y nos invaden, a menudo, pensamientos de diversa índole, mayormente negativos. Por ello, necesitamos la llenura del Espíritu Santo, para que las cosas del mundo no hallen cabida. El egoísmo, la envidia, la hipocresía, y tantos más, tendrán que dar media vuelta a la puerta del corazón, pues ya estará ocupado por el Espíritu del Señor.
El maestro que abre su vida al Señor, producirá el fruto del Espíritu Santo y podrá respaldar su enseñanza con experiencias reales. Me duele decir que, hay muchos maestros que enseñan la Biblia, sin gozar de una relación personal con Dios. Son "ciegos guías de ciegos", como lo expresa Jesús en Mateo 15:14 como resultado, tanto el maestro como sus alumnos, caen en el hoyo.
Pablo podría afirmar: "Yo sé en quien he creído" (2 Timoteo 1:12). Esa firme fe en el Señor y S Palabra, debe caracterizar a cada maestro; no sólo delante de sus alumnos, en un día domingo, sino cada día de la semana y en cualquier situación o lugar. Jesucristo dijo: "Vosotros sois la luz del mundo, una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." Mateo 5:14-16.

 LO QUE EL MAESTRO DEBE HACER
- Leer y estudiar continuamente la Biblia y las fuentes que le ayudarán a ser mejor maestro.
- Debe preparar su lección cada semana dedicando el tiempo necesario para que ser parte de su propia vida y se adate a las necesidades de sus alumnos.
- Debe llegar a tiempo para cada clase y procurar que los alumnos hagan lo mismo. Es una responsabilidad concreta, y al no hacerlo, demuestra que no considera importante la labor de enseñar.
- Debe orar por sus alumnos durante la semana. Recordar sus necesidades y también visitarles de vez en cuando. La relación personal maestro-alumno es importantísima.


 MÉTODOS DE ESTUDIO PARA EL MAESTRO
- Busque un lugar tranquilo para estudiar.
- Reúna todos los materiales de estudio para luego no interrumpir el estudio.
- Escoja una hora del día cuando su mente esta activa y alerta.
- Este cómodo: Tenga mesa y silla, suficiente aire y luz.
- Sea disciplinado: No espere inspiración para estudiar, hágalo como hábito para el Señor.
- Prepare la lección con tiempo: El estudiar a última hora resulta en mala preparación y perder los resultados deseados en los alumnos.
- Alterne su actividad: Lea la porción bíblica, luego ore por los alumnos, estudie mapas y comentarios, memorice el texto principal (áureo) y practique el uso del material visual.


 METAS QUE DEBE TENER EL MAESTRO
- Que el alumno aprenda la lección, que la entienda.
- Que el alumno guarde las verdades bíblicas en su mente y corazón.
- Que la vida del alumno sea transformada como resultado de la enseñanza.
- Que las necesidades espirituales del alumno encuentren respuesta a través de las lecciones.
- Que el alumno llegue a ser investigador incansable de la Palabra de Dios, buscando siempre profundizar en la verdad y su relación con la vida humana.
- Que el alumno llegue a tal nivel de motivación que sea un maestro para otros también.


MANERAS DE PREPARAR LA LECCIÓN
- Una limitada preparación: Sólo lee la porción bíblica y el manual del maestro.
- Una mejor preparación: Estudia para la lección tomando notas y consultando libros de referencia.
- Una buena preparación: Apunta ilustraciones personales y explicaciones que se relacionan con la vida de los alumnos.
- Una excelente preparación: La lección inspira y cambia aún al maestro, y como resultado la lección es enseñada con unción y poder del Espíritu Santo.


 LA INFLUENCIA DEL MAESTRO
Como maestro, debe reconocer la influencia que su vida ejerce sobre los alumnos. Ante ellos, usted es un representante de Jesús, y lo que ellos le vean hacer, guiará, en gran parte, del destino de sus vidas. Trate de ejercer sobre ellos una influencia positiva.
El maestro enseña un poco por medio de lo que dice, algo más por medio de lo que hace, mucho más por medio de lo que es.
La vida y la personalidad del maestro es la lección más poderosa que puede enseñar. No son, en primer lugar, las elocuentes palabras que influyen en el niño, sino la vida santa del instructor: una vida entregada de lleno al Señor Jesús.

 EL DESEO DE APRENDER
Lo más importante en la vida del maestro no es enseñar sino aprender, y ¡aprender de Jesús! Por cierto, debe leer y estudiar buenos libros, conocer de pedagogía y tratar de mejorar sus métodos de enseñanza, pero lo primordial es que aprenda de Jesús mismo, por medio de una vida de íntima comunión con él. Él es el Maestro por Excelencia y nadie nos pude enseñar mejor.
Para aprender hay que estudiar; en este caso, la Biblia, pero también otra buena literatura. El conocimiento no es una carga pesada y el tiempo dedicado al estudio, nunca es tiempo perdido.

LA SINCERIDAD DEL MAESTRO
La vida del maestro necesita ser transparente como la luz. Debe poder decirse de él, lo mismo que Isaías profetizó respecto a Jesús: "... ni hubo engaño en su boca" (Isaías 53:9).
Jesús fue sincero con sus seguidores. Día tras día, ellos compartieron con él la abundancia y la escasez, la alegría y el dolor, la aclamación de los admiradores y las burlas de los enemigos. Ellos lo conocieron en la intimidad del hogar y entre grandes multitudes, y nunca lo vieron actuar con hipocresía.
Los hechos y las palabras de los maestros deben ser como Pablo dijo "Con Cristo estoy crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí..." (Gálatas 2:20).

 COMUNIÓN CON DIOS
Para vivir una vida ejemplar y fructífera, es indispensable desarrollar una diaria e íntima comunión con Dios por medio de la oración y el estudio de su palabra.
La Oración es el medio por el cual podemos experimentar milagros en nuestra vida. Para el maestro es importante orar como un niño, orar por un niño, orar con un niño.
Jesús dijo: "Si no os volvéis y os hacéis como niños..." (Mateo 18:3). Los niños son sinceros, humildes y dependientes, ya que todavía no han descubierto, lo que en el mundo adulto es tan conocido, las dudas. No es suficiente orar como un niño, sino necesitamos también orar por los niños. Pida por cada uno de sus alumnos, para que ellos puedan poner sus jóvenes vidas en manos de nuestro poderoso Señor  Jesús.
Al ser constante en la oración por sus alumnos, usted como maestro, no tardará en experimentar el gozo de orar con un niño. No hay mayor felicidad. El estudio de la palabra va mano a mano con la oración. Por medio de la oración el maestro habla con Dios. Por medio de la lectura de la Palabra, el maestro ofrece a Dios una oportunidad de hablarle.


 COMUNIÓN CON LOS HERMANOS
Como hijo de Dios y maestro cristiano, usted forma parte de una gran familia. Y tiene hermanos en cada país del mundo, ahora le toca aprender a vivir en paz con aquellos que están cerca a usted.

Jesús habló acerca de los más grandes mandamientos: El amar a Dios sobre todas las cosas, y el amar al prójimo como a sí mismo (Mateo 22:37-40). También nos dio un mandamiento nuevo: "Este es mi mandamiento; Que os améis unos a otros, como yo os he amado." Juan 15:12. El maestro necesita tener disposición para trabajar lo mismo que tuvo Jesús. Tiene que saber que está realizando una labor que producirá fruto para la eternidad.