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lunes, 25 de noviembre de 2019

La ayuda Pastoral y la Formación Espiritual del Niño

Maestros de Niños – La Ayuda Pastoral y la Formación Espiritual del Niño-Parte 1.


En una ocasión, una maestra amiga vivió una situación triste.
—No sabía qué hacer o qué decir —me comentó muy turbada—. Fui a visitar a esos tres niños que acababan de perder a su ma­dre por un cáncer. ¡Nunca me sentí tan in­útil!
—¿ Y al final qué hiciste? —le pregunté. —Los abracé a los tres —dijo— y lloré a la par de ellos. Pero los tíos me retaron y me dijeron que los niños no necesitaban de eso. ¡Casi me echan de la casa! Me fui de allí muy mal. Me queda una sensación fea, como que fracasé con ellos.
Yo traté de darle a mi amiga otra pers­pectiva con relación al incidente que había vivido.
—¿ Qué te parece que hubiese hecho Je­sús con esos niños? —le pregunté.
Se quedó mirándome y luego me contestó que seguramente Jesús hubiese sabido per­fectamente cómo consolar mejor a esos tres niños angustiados.
—Puede ser —le dije—, pero creo que hubiese hecho lo mismo que tú hiciste. Creo que él los estaba consolando de la mejor manera a través de tus abrazos y tus lágrimas.
Nos cuesta pensar en un Jesús humanizado con respuestas sencillas a la vida. De alguna forma, nos parece que Jesús siempre respondía a las circunstancias de la vida de un modo perfecto, sin ninguna duda. Nosotros, que no sabemos qué hacer o qué decir en ciertas circunstancias, llevamos un sentido de culpa por no tener las respuestas a circunstancias difíciles. Por eso elaboramos enormes distorsiones en el concepto de Dios y se las transmi­timos a los niños.
Las distorsiones solamente se pueden corregir mediante la fe sencilla y natural de personas que aman a Dios y han aprendido a amar a los niños. Mi amiga estaba mostrando el amor de Dios a esos pequeños niños en medio de su desolado dolor. Sus abrazos y lágrimas para con ellos eran un reflejo de la misma actitud que el Señor demostró cuando lloró por la muerte de su amigo Lázaro y por el dolor de sus familiares y amigos.
Quizá uno de los elementos más importantes del ministerio pastoral a los niños es el que ilustra este pequeño incidente que he relatado. El cuidado pastoral aprovecha cada oportu­nidad que se nos presenta como un elemento más en la formación espiritual del niño.
La enseñanza que recibe en la clase es una sola parte de lo que llamaríamos su «formación espiritual». Por supuesto, el entorno familiar debería contribuir, más bien, debería ser el fundamento de esta formación. Pero como esto no se da en la mayoría de los hogares, aun en aquellos donde los padres son cristianos, el maestro debe jugar un papel decisivo en la formación espiritual del niño.
El nivel de influencia que ejerce el maestro dependerá en dos cosas: de la relación afectiva que tiene con el niño y de su comprensión de las maneras de guiar al niño en desarrollar su relación con Dios.
 La Necesidad de la Relación Personal con Cristo.
Para poder recibir una ayuda pastoral plena, el niño debe conocer a Cristo como su Salvador personal. Esto no es una condición para hacer diferencias en el trato con los niños. Pero no se puede hablar de formación espiritual sin el compromiso inicial de fe en Cristo como Salvador. Esta experiencia afecta el alcance de lo que se puede lograr con la ayuda pastoral al niño. Por eso los encuentros con los niños son momentos especiales para presen­tarles el plan de salvación y darles la oportunidad de tomar sus primeros pasos hacia un conocimiento personal del Señor.
Hay muchas maneras de presentar el plan de salvación a la niñez. La inmensa variedad de caminos a través de los cuales las personas llegan a Dios hace imposible fijar una sola fórmula que deba aplicarse para toda persona como pasos inalterables en la decisión de fe. La individualidad del niño es tan absoluta como la del adulto, y no debería ser ignorada por esquemas presuntamente aplicables a todos. No obstante, el niño debe entender en alguna medida ciertas verdades básicas para aceptar a Cristo como su Salvador.
Extracto del libro “Más Que Maestros”
Por Betty S. de Constance.

sábado, 28 de julio de 2018

Demos buenos ejemplos!!!!


 
"Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única manera" - Albert Einstein
Los hijos son como esponjas: absorben y asimilan todo, y es por eso que la mayoría de los padres saben la importancia de dar ejemplo, pero lo que pocos saben es que es que este ejemplo debe darse permanentemente y no en momentos puntuales. Por lo tanto, si queremos que no haga algo, no lo hagamos nosotros

martes, 11 de abril de 2017

LECCIONES OBJETIVAS DE SALVACIÓN.



Preciosas Lecciones Bíblicas Objetivas...descárgalas de forma gratuita. https://manosequipandomanos.files.wordpress.com/…/lecciones…

Super Carpeta



PRECIOSO RECURSO, PRECIOSOS TEMAS.
¿Por Qué y Cómo Alcanzar a los Niños? 
¿Cómo Hacer una Lección Evangelística? 
Características de Los Niños. Discipulado.
 ¿Por Qué es Tan Importante Cantar?
 Ofrendar y Misiones. La Oración y la Memorización.
 El Maestro.
 Lecciones Objetivas. 
Escuela Bíblica de Vacaciones.
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¿Evangelizar con la oración?




Les quiero compartir este testimonio. Una vez, hace poco tiempo, un niño me dijo:
“La oración es como una vacuna que nos ponemos,
porque aunque no estemos enfermos
son para prevenir”
(Andrés Y. de 8 años)
Aunque quise darle una explicación a esta frase que salió del corazón de un niño, me di cuenta que las palabras sobrarían si yo hubiera querido intervenir en la forma de entender lo que significaba la oración para este niño llamado Andrés. Cuando conocí a Andrés era un niño de mirada triste, angustiado por los problemas familiares, lleno de estrés, de enojo y de mucha frustración. Este niño no conocía al Señor Jesucristo, por lo contrario, con su corta edad se le había enseñado que Dios no existía. Cuando llegó a estar al cuidado mío, me di cuenta que tenía que empezar desde cero con él. Lo más frustrante para mí era que el niño no aceptaba la creencia en Jesús y mucho menos su papá, que era el que principalmente le enseñaba sobre el ateísmo.
¿Cómo enseñar de Jesús sin hablar de él? Este fue mi primer reto. Si las veces que quise hablarle, él se tapó los oídos y salió corriendo diciendo: “….esos son mentiras, la biblia es un libro de fantasía….”
Empecé a orar…y a orar…todavía no encontraba la respuesta. Pasaron semanas y no encontraba la salida. Seguí orando y orando. Mi manera de orar es arrodillándome y poniendo mi cabeza en el suelo sobre una cobijita, y mientras cada mañana hacia mi oración, no me daba cuenta que Andrés me observaba una y otra vez cada día. Pero en el día más especial de nuestras vidas, Andrés se me acerco y me preguntó: ¿Por qué le dice a Dios tantas veces “te amo”, si Dios no existe? Y guiada por el Espíritu de Dios le dije: le digo a Dios que lo amo porque él me amó a mi primero y mandó a su hijo a morir por amor a mí, además Dios es el que creó el amor, porque él es amor y cuando oro puedo sentir su presencia, porque él es tan real que también puedo sentir como me abraza en mi corazón. Todavía estaba acuclillada en el suelo mientras hablábamos cuando me dijo: yo quiero sentir el amor de Dios también… sin esperar un segundo más, lo primero que hicimos fue orar y pedirle al Señor que entrara en su corazón. A partir de ese día la oración se volvió parte de su vida. La oración le trajo alivio a sus ataques de ansiedad, a sus rabietas, a sus enojos, a su soledad y a su dolor. Cada vez que quería me pedía de inmediato que oráramos al Señor Jesucristo. La oración se convirtió en su vacuna diaria y el Señor Jesucristo en su esperanza.
Lucas 18:16b Dios Habla Hoy
“…..porque el reino de Dios es de quienes son como ellos….”

martes, 21 de marzo de 2017

Lecciones “SIGUIENDO EL EJEMPLO DE JESÚS”


1-El bautismo de Jesús
Leemos el pasaje bíblico y lo explicamos. Marcos 1:9 en adelante o Lucas 3:21 en adelante.
Jesús se dirigió al río Jordán y fue allí para ser bautizado por Juan. Juan creyó que más bien Jesús debía bautizarlo a él. Una vez que Jesús fue bautizado, el Espíritu Santo descendió en forma de paloma. Y una voz que venía del cielo dijo, este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia. En este momento tan especial podemos ver las tres personas de la Trinidad: al Padre, al Hijo y el Espíritu Santo.
Jesús se bautizo por obediencia, para hacer la voluntad de Dios, aunque no había pecado en él.
El bautismo era un símbolo del perdón de los pecados. El bautismo simboliza también su muerte, sepultura y resurrección.
En la biblia bautismo es la acción de ser sumergidos totalmente en el agua.
SIGUIENDO EL EJEMPLO DE JESÚS:
Esto nos enseña que Jesús se bautizó para que nosotros también siguiéramos su ejemplo.
El bautismo de Jesús fue el comienzo de su Ministerio público.
Antes de ser bautizados debemos de creer en el Señor Jesucristo.
Al ser bautizados estamos simbolizando el perdón de nuestros pecados, cuando fuimos lavados por la sangre de Jesús.
También simbolizamos la muerte al pecado y la nueva vida que tenemos ahora en Cristo.

ENSEÑANDO A ORAR


Así como el Señor Jesucristo enseño a sus discípulos a orar, nosotros también tenemos la hermosa tarea de enseñar y la mejor manera de enseñar a los niños es mediante el ejemplo, porque los niños siempre imitan todo lo que nosotros hacemos y repiten todos los patrones de vida que mostramos a diario. Con mucha rapidez pueden aprender nuevos hábitos y aunque tienen una personalidad ya definida desde que nacen, nosotros somos los que moldeamos muchas de sus conductas que determinarán el resto de sus vidas. Uno de los mejores privilegios que podemos tener con los niños es el tiempo de oración con ellos. Debemos entender que cuando oramos con un niño, no lo hacemos solo porque es una costumbre en la familia, estamos dejando una huella en su corazón para siempre, una huella que ellos seguirán sin dudar. Cuando oramos con niño estamos acercando al niño a la fe y a su salvación eterna, lo estamos guiando a Cristo como su Señor y su Salvador. Cuando estamos enseñando a orar a un niño debemos primero hacer que repita, luego de unos días debemos permitirle hacer su propia oración. Una buena práctica es decirle al niño: yo voy a orar por ti, y luego tú vas a orar por mí. Deje que el niño se exprese delante de Dios con sus propias palabras, sea muy amoroso si tuviera que hacerle alguna corrección. Incluya también en la oración las peticiones por otras personas, esto hace que el niño sienta sensibilidad por la necesidad de otros y hace que se desarrolle la empatía. Enseñe al niño a orar alabando a Dios, adorándolo y dando gracias por todo lo que el Señor ha hecho en su vida. La mejor manera es cuando usted le da el ejemplo. También permita que el niño aprenda a tener tiempo de oración totalmente a solas con el Padre Celestial, que aprenda a orar en lo secreto. Le invito a orar con un niño, ya sean sus hijos, sobrinos, vecinos, o ¿qué mejor?, que usted le sirva al Señor con los niños de la iglesia y pueda poner en práctica estos consejos.

jueves, 9 de marzo de 2017

Desde Apacienta mis Corderos Costa Rica...


A partir de hoy y cada miércoles, vamos a dar inicio a una serie de nuevas lecciones sobre la vida de Jesús, su vida, su ministerio y su ejemplo. Y este es el tema al que le queremos dar más importancia, SU EJEMPLO. Nuestro objetivo principal es presentar a Jesús como el ejemplo a seguir en todos los aspectos de su vida diaria y en su vida práctica y cómo de esta manera los niños se podrán plantear la pregunta ¿Qué hubiera hecho Jesús en un momento como éste? Utilizaremos para este propósito los evangelios de Marcos y de Lucas. Marcos nos plantea a Jesús en su evangelio como el siervo perfecto y como el siervo en acción, enfatiza más lo que Jesús hizo y no lo que dijo. El evangelio de Lucas nos hace referencia de Jesús como el hombre perfecto y pone énfasis en el interés de Jesús por los desamparados, incluyendo a los niños, mujeres, a los pobres y despreciados por la sociedad. También enfatiza la vida de oración de Jesús y su enseñanza al respecto. Este es el ejemplo que queremos dar a los niños de nuestra iglesia acerca de su Señor Jesucristo.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Desde Apacienta mis Corderos Costa Rica...



A partir de hoy y cada miércoles, vamos a dar inicio a una serie de nuevas lecciones sobre la vida de Jesús, su vida, su ministerio y su ejemplo. Y este es el tema al que le queremos dar más importancia, SU EJEMPLO. Nuestro objetivo principal es presentar a Jesús como el ejemplo a seguir en todos los aspectos de su vida diaria y en su vida práctica y cómo de esta manera los niños se podrán plantear la pregunta ¿Qué hubiera hecho Jesús en un momento como éste? Utilizaremos para este propósito los evangelios de Marcos y de Lucas. Marcos nos plantea a Jesús en su evangelio como el siervo perfecto y como el siervo en acción, enfatiza más lo que Jesús hizo y no lo que dijo. El evangelio de Lucas nos hace referencia de Jesús como el hombre perfecto y pone énfasis en el interés de Jesús por los desamparados, incluyendo a los niños, mujeres, a los pobres y despreciados por la sociedad. También enfatiza la vida de oración de Jesús y su enseñanza al respecto. Este es el ejemplo que queremos dar a los niños de nuestra iglesia acerca de su Señor Jesucristo.

martes, 7 de marzo de 2017

ENSEÑANDO A LOS HIJOS A TENER UNA RELACIÓN CON DIOS








1. PRINCIPIO BÍBLICO               
Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, Porque de ellos es el Reino de los cielos”. (Mateo 19:13)
2. PORQUE ES IMPORTANTE QUE LOS NIÑOS TENGAN UNA RELACÓN CON DIOS
En la actualidad vemos como los jóvenes están siendo blanco del enemigo, un constante ataque que muchas veces no termina bien, pues muchos caen en las drogas, la rebeldía y sucesos penosos que marcan sus vidas para siempre. Es por eso que resulta tan importante llevar a nuestros hijos a tener una verdadera relación con Dios, una amistad real y genuina que le de bases solidas para crecer con principios de amor, misericordia y verdad en el  corazón, una labor que no será completa si los  padres no se involucran presentando un modelo adecuado a  los niños  donde este implícita la oración,  la búsqueda y la lectura de la palabra,  pues no olvidemos que los niños que aprenden a orar desde pequeños pueden desarrollar una vida de oración poderosa y efectiva mejor que los niños a quien no se les enseña.
3.   LA LABOR DE LOS PADRES
La mayoría de los padres  se esfuerzan por ser buenos   proveedores, como se nos enseña en (1 Timoteo 5.8). Pero Dios quiere que los padres provean mucho más  que las necesidades básicas de una vida  física. Desea que también seamos capaces  de aportar el alimento espiritual  que se requiere para llevar una vida correcta, que  produzca como resultado la vida eterna.
Repasemos cuidadosamente  las instrucciones de Dios que se encuentran  en el capítulo 6 de Deuteronomio. Primero fijémonos en el versículo 5: “y amarás a Jehová tu Dios  de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con toda tu fuerza”. Para poder enseñar eficazmente  el Camino de Dios  a nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos  y llegar a amar al Señor intensamente.
Continuamos el versículo 6 y 7: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas  estando en tu casa, y andando por el camino; y al acostarte, y cuando te levantes”. Este versículo nos enseña  a seguir  hablando  sobre ellas incesantemente.
Si aprende a hacer esto con sus hijos  se sentirá enormemente inspirado  y recompensado al ver cómo  sus hijos aprenden y crecen espiritualmente.
4.   COMO ENSEÑARLES 
Los niños son un regalo de Dios
Estamos conscientes del gran tesoro que son los hijos y del potencial que representan.  Tenemos una oportunidad que no tiene precio al cultivar sed de Dios en nuestros hijos.  El hogar es la influencia más poderosa para desarrollar el crecimiento positivo emocional y espiritual.  Cuide sus tesoros que no tienen precio, sabiendo que en su inversión de tiempo y energía cosechará beneficios tremendos.
Primero, mírese a usted mismo
Mucho de lo que un niño aprende es asimilado más que aprendido.  El reflejo de su fe en Dios es una imagen duradera que formará el concepto de Dios en su hijo.  ¿Está su fe fundamentada sobre una lista de reglas y obligaciones?  ¿Le falta a su vida espiritual la vitalidad y autenticidad?  Lo que su hijo debe ver en usted es una dependencia profunda sobre Dios y sus expresiones consistentes del amor de Dios en sus relaciones con los demás y sus elecciones cotidianas.
La actitud es más importante que los hechos
Las historias bíblicas no son suficientes.  Recordar un conocimiento objetivo de la Biblia no es un vaticinador correcto de la sensibilidad espiritual y de crecimiento.  Las creencias profundas de los niños mayores reflejan actitudes y sentimientos establecidos durante los años preescolares.  En realidad, las relaciones familiares de confianza y del sentido de pertenencia son el fundamento de la habilidad de un niño al depositar su completa confianza en Dios.
Use lenguaje sencillo
El mundo del niño es el aquí y el ahora, de lo que vea y conozca.  La forma en la que comprende las cosas es literal y concreta.  Las palabras y frases de la Biblia que son símbolos o metáforas tienen poco sentido para los niños.  Por ejemplo, “en mi corazón he guardado tus dichos” puede tener sentido e importancia para los adultos pero no para los niños.  Use palabras y frases sencillas y concretas cuando hable y cante de Dios para ayudar a los niños en su vida espiritual.

Conecte las palabras de la Biblia a las experiencias y acciones del niño
Reconozca y aproveche las oportunidades naturales para señalarle a su hijo de Dios.  Las experiencias cotidianas traen oportunidades numerosas para transmitir la fe a un niño.  Responder a las preguntas o ideas de un niño puede guiar la conversación hacia Dios.  Palabras como “Me alegro que Dios trajo a Papi sin incidentes a casa” o “Pidamos a Dios para que nos ayude a encontrar la calle que buscamos” representan momentos cuando podemos enseñar y que puede tener una importancia espiritual para un niño.  Conectar sus palabras a las acciones de un niño maximiza su impacto.
Haga que la Biblia sea parte de su vida familiar
La Biblia debe ser el centro de su hogar.  Debe estar reconocida como la fuente de verdad.  ¿Cuántas veces su hijo le ve leer la Palabra de Dios?  ¿Promueve leer y ver los programas cristianos en su hogar?  La Biblia en el idioma contemporáneo y material relacionado con la Biblia puede cultivar el crecimiento y desarrollo espiritual de un niño.  Pruebe una noche en familia una vez por semana en su casa. Un juego de Biblia y leer juntos historias bíblicas son modos de enfocar sobre lo espiritual mientras se divierte en familia.
Necesitan de la iglesia como apoyo
Las relaciones son la clave del crecimiento espiritual.  Usted y su hijo deben estar conectados con los demás adentro de la familia de su iglesia que pueden proveer el apoyo y aliento necesario para cultivar el crecimiento espiritual.  La escuela dominical puede ser un medio poderoso de llevar a su hijo con compañeros de su misma edad para estudiar y aprender acerca de Dios a su nivel.  ¡No deje de asistir a su iglesia!  En un mundo ajetreado y agitado, su familia no puede vivir sin esta vital institución.  Haga que la asistencia a la iglesia sea una rutina para usted y sus hijos.
5. BENEFICIOS DE QUE LOS NIÑOS TENGAN UNA RELACIÓN CON DIOS
A) Les permite crecer en la fe y enfrentar los temores y desafíos.
B) Aprenden a agradecer a Dios por sus bondades.
C) Les permite confesar sus pecados y pedir perdón.
D) Aprenden a  interceder por otros.
E) Los niños aprenden a expresar con libertad sus sentimientos hacia Dios.
FUENTE: Avivakids. 

miércoles, 11 de enero de 2017

LOS NIÑOS...UNA PRIORIDAD EN EL CORAZÓN DE DIOS.


La tercera parte de la población mundial son niños. Esta cifra nos impulsa a obedecer el mandato de nuestro Señor Jesucristo cuando le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos». ¿Se refería Cristo a los niños cuando le comisionó esto a Pedro? El siguiente artículo nos pone a pensar sobre este mandato y la razón que puede tener.

El Señor Jesús expresó interés hacia los niños cuando ordenó a Pedro en Juan 21:15: «Apacienta mis corderos». Es razonable deducir que aquí se refiere a niños. Los corderos son los menores del rebaño. En los dos versículos que siguen da a Pedro dos órdenes adicionales: «Apacienta mis ovejas». Vimos en artículos anteriores que aproximadamente ¡los dos tercios de la población mundial son adultos y la tercera parte son niños!

La primera prioridad y preocupación de cualquier pastor siempre son los corderos porque son las ovejas del futuro, y su primera responsabilidad es alimentarlos porque el futuro de él depende de ellos. Además con frecuencia son incapaces de alimentarse a sí mismos. Siempre hay algo atractivo en los corderos y su impotencia que hace brotar un amor especial y en consecuencia una atención especial. Las ovejas que constituyen las dos terceras partes de la población necesitan ser pastoreados (Juan 21:16) y necesitan alimento (Juan 21:17). Pero la primera prioridad y atención siempre se debe dirigir hacia los pequeños que por sí solos son tan impotentes e indefensos. Cualquier hacendado o pastor confirmará esto.

Dr. Richard Lenski, el conocido comentarista de la Biblia, escribe: «Jesús menciona primero a los corderos no porque sean de menor valor o requieran menos cuidado sino al contrario. Jesús aquí pone a sus más preciadas posesiones bajo el cuidado de Pedro. La alimentación y nutrición espiritual de los niños se establece aquí como la primera parte del oficio apostólico.»

Mateo Henry, el comentarista de la Biblia, dijo al predicar a pastores en el año 1713: «Los ministros de Cristo deben entender que tienen la responsabilidad de alimentar a los corderos del rebaño de Dios... sea en público o en privado, en solemnes asambleas religiosas o en reuniones llevadas a cabo con ese propósito específico.»

El amor y la preocupación de nuestro Jesús hacia los corderos se ven claramente también en Isaías 40:11: «Como un pastor que cuida su rebaño, recoge a los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas».
Nuestra reacción podría ser la de David en el Salmo 34:11 cuando escribió: «Vengan, hijos míos, y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del SEÑOR».
Para concluir, recuerde: Evangelizamos a los niños porque parecen estar tan cerca del corazón de nuestro Salvador quien desea que vengan a él.

Carlos Spurgeon escribió:
Cuando nuestro Señor bendijo a los niños, estaba realizando su último viaje a Jerusalén. Fue por lo tanto una bendición de despedida la que dio a los pequeños y nos recuerda el hecho de que entre sus últimas palabras a sus discípulos, antes de ascender, hallamos el tierno encargo: «Apacienta mis corderos». El gran Pastor de Israel, quien «recoge los corderos en sus brazos y los lleva junto a su pecho», sentía con fuerza esa pasión, y fue apropiado que durante su viaje de despedida otorgara su bendición a los niños.

Jesús dice: «Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños». Tengan cuidado de no decir palabras poco amables en contra de sus jóvenes hermanos y hermanas en Cristo. Jesús valora tanto a sus corderos que los lleva junta a su pecho, y les encomiendo a ustedes, quienes siguen a su Señor en todas las cosas, que muestren semejante ternura a los pequeños de la familia divina.

Su corazón era un gran puerto en el que muchas pequeñas embarcaciones podían anclar. Jesús nunca se sentía más a gusto que con los niños. 

Permíteme guiar a un niño
Señor, no te pido
Que me des una gran obra tuya,
Un noble llamado, o asombrosa tarea.
Dame una pequeña mano para tomarla en la mía;
Dame a un niño para señalarle
El dulce camino que conduce hacia ti;
Dame una pequeña voz para enseñarle a orar;
Y dos ojitos que vean tu rostro.
Te pido, Señor, tan sólo esta corona:
Poder enseñar a un niño.
No pido ser colocado
Entre los sabios, los dignos o los grandes;
Sólo pido que, tomados de la mano,
Un niño y yo entremos por la puerta.
(Autor Desconocido)

martes, 4 de octubre de 2016

José: el caminar junto a Dios en una familia disfuncional.




Hace unos 30 años se comenzó a usar el adjetivo disfuncional para definir a ciertas familias.
 Una problemática frecuente dentro de núcleos disfuncionales es que los niños crecen y repiten los mismos parámetros que vieron en sus progenitores.
 Más aún, cada generación hace su aporte a una cadena de errores y dolor que parece irrompible. Es difícil vivir para Dios y obrar correctamente en medio de una familia disfuncional, pero no es imposible.

Veamos en Génesis 37-50 el ejemplo de José, quien a pesar de haber nacido en medio de una familia muy problemática llegó a ser uno de los más poderosos hombres de Dios. 

1. Su historia es la más extensa del Génesis. Tiene la misma cantidad de capítulos que la de Abraham (14) pero es un 25% más extensa.
 2. Su vida revela a Cristo en el Antiguo Testamento. Hay un centenar de paralelos entre José y Jesús, entre ellos: su inocencia y el haber sido elegido por el padre. José perdonó a quienes persiguieron su ruina, lo mismo que Jesús.
3. José experimentó la poderosa verdad de Romanos 8:28. Es una representación clara de la providencia de Dios en pos de quiénes le aman y están llamados de acuerdo con Su propósito. Dios usó insignificancias para ponerlo en una posición de preeminencia que permitiría a millones de personas salvarse de morir de hambre. A partir de un hecho intrascendente (como el vestir una túnica colorida que desencadena celos), Dios genera una serie de efectos de ramificaciones impredecibles. Dios trabaja aunque no nos percatemos.

4. Su fidelidad incondicional hacia Dios. En Génesis 37 tenemos el cuadro de una familia disfuncional que bien podría haber sido protagonista de un culebrón. Tenía tres madrastras, 10 hermanastros, un hermano y una hermanastra, todos viviendo bajo un mismo techo.
Su padre, Jacob, se había vuelto polígamo. Sus hermanos eran brutales e inmorales. Predominaban los malos ejemplos y la manipulación emocional y todo ello dejó marcas espirituales en su vida.

Marcador espiritual: Dios se da a conocer al humillado que tiene hambre de Él. Génesis 32 da cuenta del momento en que Jacob debía encontrarse con su hermano Esaú tras años de distanciamiento.
 José se debe de haber preguntado qué había ocurrido entre su padre y Esaú. Y Jacob le debe haber relatado cómo peleó con el Ángel del Señor y cómo fue bendecido. José entendió la lección: ¡Dios es real! Y bendice a todo aquel que comprende su culpa y desea agradarle. Marcador espiritual: Dios trabaja entorno tuyo siempre.
 En Génesis 35 vemos que cuando José tenía 13 años su padre llevó a toda la familia a Bet-el, donde había tenido su primer encuentro personal con Dios. José escuchó a su padre hablar acerca del pacto que hizo con Dios. Luego su padre le pidió entrar en ese pacto. Quizá fue en ese momento cuando José decidió rendir su vida a Dios.

Marcador espiritual: Dios tiene un propósito específico para cada uno. Luego de la experiencia en Bet-el, hubo tres muertes que conmovieron a la familia. Primero, la de Débora, quien había asistido a Rebeca, la abuela de José. Segundo la de Raquel, la madre de José, muerta al dar a luz a Benjamín. Tercero, la de Isaac, el abuelo. Estas muertes movilizaron a José y a pesar de pertenecer a una familia disfuncional, el legado de sus predecesores era de valor. José se proyectaba junto a la sombra de los bendecidos de Dios. Estas marcas espirituales, combinadas con las lecciones que aprendió en sus años tempranos lo ayudaron a romper el círculo disfuncional y a ser él mismo uno de los héroes de la fe. Sobreponerse a inicios dificultosos Preguntémonos cómo sobreponernos a comienzos dificultosos, evitando transformarnos en víctimas e imitadores de vivencias familiares.

 Veamos qué podemos aprender del ejemplo de José:
1. Reconocer la soberanía de Dios. José creyó en una simple verdad: Dios tiene siempre el control de todo. José sabía que Dios estaba a su favor, no en contra suya. Esa convicción lo animó a perseverar aún cuando nada parecía tener sentido.
2. Elegir ser responsables. Ante la adversidad es fácil usar las circunstancias como excusa para justificar el pecado o las conductas erróneas. José no se victimizó sino que eligió romper el círculo vicioso y asumir una nueva manera de vivir.
 3. Visión a largo plazo. Esto es importante para los padres. El curso de acción que elijan hoy puede afectar a sus hijos, nietos e incluso bisnietos. Los errores de Jacob tuvieron en el largo plazo efectos trágicos que afectaron a toda la familia.
4. Busque marcadores espirituales. Dios está siempre por encima de la huella que podemos dejar y nos deja pistas para ayudarnos a recorrer nuestro camino.
5. Dios usa el juicio para purificar y fortalecer nuestro carácter. Así como el metal utilizado en una aeronave se prueba en condiciones extremas de presión y calor, nosotros estaremos sujetos a la presión purificadora de los juicios de Dios.

En 1 Pedro 4:12-13 se nos dice: 
12 Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. 13 Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Apacienta mis Corderos


La tercera parte de la población mundial son niños. Esta cifra nos impulsa a obedecer el mandato de nuestro Señor Jesucristo cuando le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos». ¿Se refería Cristo a los niños cuando le comisionó esto a Pedro? El siguiente artículo nos pone a pensar sobre este mandato y la razón que puede tener.

Los corderitos del Señor

El Señor Jesús expresó interés hacia los niños cuando ordenó a Pedro en Juan 21:15: «Apacienta mis corderos». Es razonable deducir que aquí se refiere a niños. Los corderos son los menores del rebaño. En los dos versículos que siguen da a Pedro dos órdenes adicionales: «Apacienta mis ovejas». Vimos en artículos anteriores que aproximadamente ¡los dos tercios de la población mundial son adultos y la tercera parte son niños!

La primera prioridad y preocupación de cualquier pastor siempre son los corderos porque son las ovejas del futuro, y su primera responsabilidad es alimentarlos porque el futuro de él depende de ellos. Además con frecuencia son incapaces de alimentarse a sí mismos. Siempre hay algo atractivo en los corderos y su impotencia que hace brotar un amor especial y en consecuencia una atención especial. 
Las ovejas que constituyen las dos terceras partes de la población necesitan ser pastoreados (Juan 21:16) y necesitan alimento (Juan 21:17). Pero la primera prioridad y atención siempre se debe dirigir hacia los pequeños que por sí solos son tan impotentes e indefensos. Cualquier hacendado o pastor confirmará esto.

Dr. Richard Lenski, el conocido comentarista de la Biblia, escribe: «Jesús menciona primero a los corderos no porque sean de menor valor o requieran menos cuidado sino al contrario. Jesús aquí pone a sus más preciadas posesiones bajo el cuidado de Pedro. La alimentación y nutrición espiritual de los niños se establece aquí como la primera parte del oficio apostólico.»

Mateo Henry, el comentarista de la Biblia, dijo al predicar a pastores en el año 1713: «Los ministros de Cristo deben entender que tienen la responsabilidad de alimentar a los corderos del rebaño de Dios... sea en público o en privado, en solemnes asambleas religiosas o en reuniones llevadas a cabo con ese propósito específico.»

El amor y la preocupación de nuestro Señor hacia los corderos se ven claramente también en Isaías 40:11: «Como un pastor que cuida su rebaño, recoge a los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas».
Nuestra reacción podría ser la de David en el Salmo 34:11 cuando escribió: «Vengan, hijos míos, y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del SEÑOR».

Para concluir, recuerde: Evangelizamos a los niños porque parecen estar tan cerca del corazón de nuestro Salvador quien desea que vengan a él.

Carlos Spurgeon escribió:
Cuando nuestro Señor bendijo a los niños, estaba realizando su último viaje a Jerusalén. Fue por lo tanto una bendición de despedida la que dio a los pequeños y nos recuerda el hecho de que entre sus últimas palabras a sus discípulos, antes de ascender, hallamos el tierno encargo: «Apacienta mis corderos». El gran Pastor de Israel, quien «recoge los corderos en sus brazos y los lleva junto a su pecho», sentía con fuerza esa pasión, y fue apropiado que durante su viaje de despedida otorgara su bendición a los niños.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El Desarrollo de Autoestima en los Niños



Como adultos, entendemos que nuestra auto-imagen depende de que entendamos el enfoque de Dios en cuanto a nosotros. Él nos creó un poco menor que los ángeles, y nos dio a Su Hijo para salvarnos. Esto quiere decir que somos importantes para Dios, y que Él nos ha otorgado gran valor.
Así que, ¿cómo podemos inculcar en nuestros hijos autoestima adecuada?

Debemos tratar a nuestros hijos como regalos del Creador.

El salmista escribió: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (Salmos 127:3). Los niños son importantes ya que son regalos de Dios. Esto es cierto, sea que se hable de niños biológicos o adoptados. Dios nos da a nuestros hijos. Nosotros debemos reconocer esto y entender esto.

No debemos esperar más de lo que pueden realizar.

En Colosenses 3:21, Pablo escribió a los padres cristianos en Colosas: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Hay un límite entre animar a nuestros hijos a ser mejores y hacer las cosas mejor y esperar más de lo que ellos pueden dar. Algunas veces los padres pueden ser impacientes, no permitiendo que sus hijos crezcan y maduren. Algunas veces esperamos que un niño de 10 años se comporte y piense como una persona de 20 años. Desde luego, este no es un enfoque realista.

Debemos proveer un hogar estable que es funcional y pacífico.

Si queremos que nuestros hijos tengan autoestima saludable, necesitamos fortalecer nuestros matrimonios. Nuestros hijos desarrollarán un enfoque en cuanto a la vida, en cuanto a otros y en cuanto a sí mismos al observar la manera en que el padre y la madre interactúan entre ellos. ¿Respeta a su cónyuge? ¿Escucha a su cónyuge? Cuando usted y su cónyuge tienen un desacuerdo, ¿discuten sin respeto y entendimiento? Si regaña a su cónyuge por algo que relativamente no tiene importancia, su hijo entenderá que usted también le regañará por algo irrelevante. Eso crea autoestima baja. Ellos tendrán dudas de realizar algo ya que sentirán temor de cometer un error y ser regañados. Una familia funcional crea a un niño saludable.
Esto nos lleva a un punto principal. Especialmente el padre es responsable de crear un ambiente saludable para la familia—no solo físicamente, sino también emocionalmente, psicológicamente, socialmente y espiritualmente. Si su hijo sabe que usted desea su mayor beneficio, entonces le podrá transmitir amor, valor y respeto. Como resultado, él tendrá autoestima adecuada. La enseñanza frecuente de la Biblia también ayuda a desarrollar la “estima de Dios” que sus hijos necesitan. Ellos necesitan tener una relación con Dios, y la manera de lograr esto es al enseñarles la Palabra de Dios.

Debemos permitir que los niños sean niños.

Los niños necesitan tiempo para jugar y relajarse. A veces pensamos que nuestros hijos deben estar muy ocupados desde el momento que les recogemos del colegio hasta el momento que van a dormir. Tenemos un horario para ellos. Se les fuerza a pensar y actuar constantemente. Algunos años atrás leí un libro que algunos investigadores educacionales escribieron. El título revela mucho: Einstein No Usaba Tarjetas de Ayuda Pedagógica. Tenga un tiempo estructurado de juego.

Debemos enfocarnos en las fortalezas de nuestros hijos en vez de sus debilidades.

Puede darse el caso de que nosotros seamos fuertes en el área que ellos son débiles, así que podemos compararnos (injustificadamente) con ellos. Considéreles como personas únicas, hechas a la imagen de Dios, con una mezcla de fortalezas y debilidades. Permítales que formen su propia personalidad, y enfóquese y enfatice sus puntos fuertes.

Debemos recordar que los niños también son seres humanos.

Yo tengo siete años más que mi hermano. Recuerdo que cuando éramos pequeños, mi padre ocasionalmente preguntaba en cuanto a mi hermano: “¿Por qué hizo eso?”. Mi mamá entonces respondía: “Porque él tiene solamente 3 años”. Mi madre estaba permitiendo que Tim (mi hermano) se comportara como un niño, creciera y cometiera sus propios errores. Sea pronto en perdonar a sus hijos. Si ellos necesitan pagar algo por romper algo, está bien. Pero no se involucre en la idea de la balanza de las buenas obras y malas, enseñando a sus hijos que deben hacer una obra buena por cada obra mala que hagan. Si tiene que disciplinarlo, hágalo. Luego perdóneles y continúe.

En cuanto a sus debilidades, debemos enseñarles a superar los obstáculos.

Vencer los obstáculos es una manera fantástica de desarrollar autoestima. Puede hacer una lista de soluciones. Luego evalúe las soluciones para ver cuál funcionará bajo la circunstancia dada. Escoja una solución; si no funciona, trate algo diferente. Si ayuda a sus hijos a evaluar las soluciones y escoger las que pueden funcionar, una vez que encuentren la solución, ellos se sentirán exitosos.

Debemos disciplinarles con amor.

Emocionalmente, psicológicamente y espiritualmente, los niños necesitan instrucción y disciplina. Observe a sus hijos, y lo que ellos disfrutan, y use tales cosas para enseñarles disciplina. Esto tal vez no funcione o no sea recomendable para cada niño; pero por ejemplo, en el caso de mi hija mayor, si le digo que no tendrá acceso a sus libros de lectura hasta que no haga algo, ¡entonces eso le motiva a hacer una tarea determinada!

Finalmente, debemos ayudarles a desarrollar un sentimiento de pertenencia.

Hágales saber que está contento de que ellos estén en casa después de haber ido al colegio, etc. Hágales saber que está agradecido de que estén juntos. Dios dice que cada cristiano es una parte vital del cuerpo. También se necesita enseñar esto a los niños en cuanto a su familia física, y se debe procurar que ellos sientan lo mismo al respecto. Los quehaceres del hogar u otras tareas ayudan a que los niños se sientan necesitados y valiosos.
Es mi oración que Dios nos ayudará a preparar a nuestros hijos para que pasen la eternidad en el cielo con Él.
Fuente:  “Building Self-Esteem” Moisés Pinedo.

viernes, 29 de julio de 2016

Chico-problema: ¿Qué hago?




Chico-problema: ¿Qué hago?

El artículo propone reflexionar sobre algunas problemáticas frecuentes de aprendizaje y conducta en niños de hoy que plantean un desafío a la hora de desarrollar cualquier actividad en la iglesia, para reenfocar así la tarea del maestro frente a estos casos particulares y brindar herramientas concretas para el abordaje.
Aquí están, éstos son
Camila tiene cinco años. Cuando todos los chicos de la escuela bíblica se ubican en ronda para escuchar la historia que contará la maestra, ella está en el otro extremo de la clase y, en realidad, parece estar en otro mundo.
Leandro tiene siete años. Se mueve para todos lados; toca todo lo que hay en el aula, incluso los materiales que el maestro apartó para ilustrar la lección de ese día. Habla en voz muy fuerte y hace preguntas cuyas respuestas nunca llega a escuchar porque ya está “haciendo lío” en alguna otra parte.
Pablito parece que siempre está alterado: busca provocar a los chicos del grupo quitándoles sus elementos, golpeándolos y hasta insultándolos. Cuando él está presente, cuesta mucho desarrollar la clase en paz.
Impotencia, rechazo, indignación, desesperación. Un poco o todo esto sentimos cuando, como maestros, tenemos alguno de estos niños en la clase de escuela bíblica u otra actividad infantil de nuestra congregación. Como si transmitir las verdades de la Palabra de Dios no fuera ya suficiente desafío, aparecen estos “chicos-problema” con todo el desafío que implica “llegar” a ellos.
En el trabajo con maestros en el contexto escolar, muchas veces escucho las preguntas pronunciadas casi con temor o vergüenza: ¿Vale la pena invertir en estos chicos?, ¿aprenden algo?, ¿les sirve lo que uno hace para llegar a ellos? Generalmente, detrás de las preguntas se esconde la impotencia del maestro y, por qué no, aparece ese rechazo que estos chicos suelen despertar, ya que nos confrontan con nuestras debilidades y frecuente falta de herramientas. Nos dan ganas de salir corriendo, pero… ¿qué espera Dios de nosotros? ¿Cuál es la inversión que Dios quiere que hagamos? ¿A qué hemos sido llamados?
Sí, vale la pena
Una manera de encontrar respuestas a estas preguntas es mirar el ejemplo de Jesús. Los Evangelios (Marcos 5.1-20 y Lucas 8.26-39) relatan el encuentro de Jesús con el endemoniado gadareno, que ejemplifica una vez más el impacto no sólo radical sino integral de Jesús para con las vidas que se acercan a él.
Para este muchacho, el encuentro con Jesús tuvo un efecto puntual en cada aspecto de su vida. Jesús se encuentra con alguien desnudo y a los gritos, dañándose a sí mismo. Marcos 5.15 registra las consecuencias de la obra integral de Jesús en la vida de este individuo. “Y vinieron a Jesús y vieron al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su sano juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo.”
Cuando alguien se le acercaba, nuestro Señor no sólo veía un espíritu necesitado, sino una persona total, con múltiples necesidades insatisfechas, y él se encargaba de todas ellas. La transformación que lleva a cabo Jesús, abarca la totalidad de la persona: lo físico, lo emocional, lo mental, lo social, lo espiritual.
Qué valioso testimonio que muestra lo que Jesús quiere hacer en la vida de las personas y la misión integral a la que nosotros, como sus hijos, fuimos llamados en la formación de nuevos discípulos. Muchas veces pensamos que nuestro lugar como maestros en la iglesia es el de atender sólo los aspectos “espirituales” del niño. Pero Dios nos convoca a comprometernos con una tarea integral. Ese compromiso involucra un mayor desafío, caracterizado por la misericordia y la compasión, y nos lleva a evaluar, repensar y redoblar nuestros esfuerzos y las herramientas con que contamos.
Manos a la obra
Investigar un poquito acerca de la vida del niño en cuestión es algo que suele ayudar a los maestros con los que trabajo. Seguramente podremos encontrar un porqué de su conducta, ya que indagando en su historia, en su contexto inmediato o en las circunstancias por las que está atravesando, casi siempre encontramos que detrás de ese comportamiento hay un real padecimiento. En general, no se trata de una sola causa sino de una combinación de varias de ellas. Los motivos más frecuentes que originan o mantienen los problemas de conducta o aprendizaje que estos niños pueden presentar son:
Problemáticas familiares, carencias, abandono, violencia, ausencia de un miembro importante de la familia, desatención, una familia disfuncional, necesidades afectivas insatisfechas, dificultades de los padres en la crianza, dificultades en la puesta de límites, falta de estimulación adecuada. O bien puede tratarse de trastornos orgánicos o psicológicos específicos y diagnosticables que provocan el problema de conducta o aprendizaje. En estos casos, siempre sugerimos promover que el niño sea visto por un profesional competente. Conocer y comprender las circunstancias que afectan al niño nos mueve a compadecernos por él y desear intervenir a favor suyo.
No quedarse con las primeras impresiones. Ver más allá de los hechos. Borrar estereotipos. Por lo general, muchos de estos “chicos-problema” ya están acostumbrados a no ser bien aceptados en ninguna parte, a llevar el mote de “molestos” y a que nadie se interese por ellos más allá de su comportamiento indeseado. Es necesario que vayamos con ellos, e intentemos por todos los medios entablar una relación donde los podamos conocer más acabadamente. Conocer sus gustos, qué lo entristece, qué hace durante la semana, su actividad favorita, el equipo de fútbol o la música que le interesa, cómo le va en la escuela, etc. Todo esto nos ayudará a conformar una imagen más completa de ese niño, y a no quedarnos con lo primero que vemos de él.
Plantearse objetivos. ¿Qué quiero lograr con este niño o niña? Muchas veces lo que sucede con esta clase de chicos es que vemos muy bien lo que NO podemos hacer con ellos: “No puedo lograr que preste atención.” “No me escucha.” “No se queda quieto.” “No obedece.” Sin embargo, es bueno que nos planteemos algo que queremos lograr para ellos: “Que pueda permanecer atendiendo por lo menos cinco minutos de la clase a lo largo de este mes.” “Que socialice por lo menos con uno de sus compañeros de clase.” “Que participe activamente en algún momento de la clase.” “Que experimente en la clase un clima que lo haga desear venir.” Muchas veces se trata de pequeñas metas, que hasta pueden parecernos poco significativas, pero se trata del comienzo de logros mayores. Y desde ya, que una vez puesto ese objetivo, la pregunta que nos haremos como maestros es: “¿Qué puedo hacer para ayudar al niño en ese logro?”
¡Hay muchas maneras de lograr objetivos! Tal vez pensamos que si no logramos que estos niños “se adapten” al esquema de la clase, entonces hemos fracasado en nuestra tarea. En realidad, yo creo que podríamos pensarlo a la inversa. Fracasamos si pensamos que nuestra única meta es lograr que los chicos “se adapten” a nuestra clase. Si nuestro objetivo como obreros del Señor es transmitir los principios del reino a la vida de los niños e impactar sus vidas con el mensaje integral de Dios, entonces la clase es sólo uno de los medios posibles, pero… ¡hay muchos más! Una visita en su hogar, ayudarlo con las cosas de la escuela, una invitación a merendar, una salida al cine o a la plaza, cualquier ámbito o situación será apta para transmitir algo más que una “lección”. Animémonos a generar nuevos canales de bendición.
Revisar el formato de la clase o actividad. Siguiendo con lo anterior, también es útil tener en cuenta cómo estamos diagramando la estructura de la clase bíblica o la actividad infantil en la que se incluyen estos niños-problema. Ya dijimos que por lo general se trata de niños con dificultades para estar quietos, para atender, para permanecer haciendo lo mismo por un rato, etc. En ese caso, podríamos pensar en cómo potenciar aspectos como la motivación y la participación activa o vivencial y cómo incluir aspectos lúdicos, recreativos, dinámicas grupales, etc. en nuestra clase. Generalmente, este tipo de situaciones son más significativas para cualquier clase de niño y, en especial, producen mejor impacto en niños con dificultades de conducta o aprendizaje.
Elogiar y premiar los pequeños cambios. Algo que sugiero siempre a los maestros en la escuela, es que se tomen un momento para expresarle de manera sencilla al niño lo que se espera de él. “Me gustaría que te unas a nuestra clase cada domingo, y que te quedes hasta el final. Hay muchas cosas que yo preparo para vos y los demás chicos que me gustaría que disfrutaras.” “Me gustaría que hoy te animes a jugar con los demás chicos.” “Espero que puedas estar sentado mientras hacemos esta actividad. Luego podrás levantarte.” Al tratarse de metas concretas y pequeñas, en poco tiempo podremos ver los logros. Es bueno que cuando eso ocurre, expresemos verbalmente nuestra satisfacción y reconocimiento al niño, ya que eso aumenta el estímulo para seguir avanzando en el camino.
Formar una red. Es conveniente que no nos sintamos solos en el trabajo con estos niños, ya que muchas veces se trata de una tarea frustrante. Debería ser prioridad poder compartir con otros nuestra carga, ponerlos en oración, tender una red de recursos donde buscar soluciones a las diferentes necesidades del niño para no hacernos “solos” cargo de todo. Incluso, en el caso de niños con trastornos graves, es importante en primer lugar que estemos informados para saber identificar y detectar cuándo estamos frente a una problemática seria, y luego, generar una charla con los adultos a cargo del niño, en la que podamos sugerir la consulta profesional y brindarle a la familia todo el acompañamiento necesario en ese recorrido.
¡No cansarse! Todos los que frecuentamos el trabajo con esta clase de niños, por experiencia sabemos que es una tarea que se codea con lo imposible, con la frustración y que más de una vez nos da ganas de “tirar la toalla”. Sin embargo, el poder de nuestro Dios se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12.9), y tal vez nosotros sembremos para que otro coseche; pero Dios no permitirá que esa semilla deje de dar fruto.
María Laura Panero