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viernes, 19 de febrero de 2016

COMO AYUDAR A LOS NIÑOS FRENTE A LOS DESASTRES NATURALES.



La ansiedad intensa y el temor que a menudo aparecen después de un desastre pueden ser especialmente problemáticos para los niños sobrevivientes, especialmente si éstos han sido víctimas directas del desastre o si han sido separados de sus familias.
 Algunos niños pueden tener regresiones y exhibir conductas de edades anteriores, tales como chuparse el dedo o mojar la cama. Es posible que sean propensos a tener pesadillas y que presenten temor a irse a dormir solos. Su desempeño en la escuela también puede sufrir. 
Otros cambios en los patrones de conducta pueden incluir hacer rabietas con más frecuencia o aislarse y mostrarse más solitarios.
Hay varias cosas que los padres y otros que se ocupan de los niños pueden hacer para aliviar las consecuencias emocionales del trauma. 
Entre ellas están:
Pase más tiempo con los niños y permítales ser más dependientes de usted durante los meses posteriores al trauma. 
Por ejemplo, permitiendo que el niño se aferre a usted más de lo usual. El afecto físico es muy reconfortante para los niños que han experimentado un trauma.
Provea experiencias de juego que ayuden a aliviar la tensión.
 Los niños más pequeños en particular encuentran más fácil compartir sus pensamientos y sentimientos acerca del evento a través de actividades no verbales, tales como el dibujo.
Esté disponible y estimule a los niños mayores a hacer preguntas, así como a compartir sus pensamientos y sentimientos con usted y entre ellos mismos. 
Esto ayuda a reducir su confusión y la ansiedad relacionados con el trauma. Responda a las preguntas en términos que ellos puedan comprender. Tranquilícelos repetidamente y dígales que usted se interesa por ellos y que comprende sus temores y preocupaciones.
Mantenga horarios regulares de actividades tales como comer, jugar e ir a la cama para ayudarles a restaurar un sentido de seguridad y normalidad incluso si su familia ha sido ubicada en un albergue o en otra vivienda temporal.
Provea oportunidades seguras para que los niños ayuden a otros. Ayudar a otros les permite una sensación de control y les puede ayudar a sentirse mejor con ellos mismos.
Reduzca el número de veces que el niño ve el trauma en las noticias. Repetida exposición a la difusión de noticias del desastre puede traumatizarlos aún más.

lunes, 8 de febrero de 2016

LA IMPORTANCIA DE LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA.



La importancia de la estimulación temprana es tal que se considera un requisito básico para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé, ya que potencia sus funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico, motor y social)

Nuestro cerebro requiere información que le ayude a desarrollarse. Su crecimiento depende de la cantidad, tipo y calidad de estímulos que recibe; las capacidades no se adquieren sólo con el paso del tiempo

El bebé precisa recibir estos estímulos a diario, desde el momento de su nacimiento. Si recibe estímulos pobres, de una forma irregular o en cantidad insuficiente, el cerebro no desarrolla adecuadamente sus capacidades al ritmo y con la calidad que cabría esperar. Por otro lado, una estimulación temprana, abundante, periódica y de buena calidad nos garantiza un ritmo adecuado en el proceso de adquisición de distintas funciones cerebrales.
La estimulación temprana de los niños es más eficaz porque su cerebro tiene mayor plasticidad; esto hace que se establezcan conexiones entre las neuronas con más facilidad, rapidez y eficacia.
Las deficiencias o falta de estimulación en el primer año de vida del bebé pueden tener consecuencias en el desarrollo óptimo de sus habilidades motoras, cognitivas, lingüísticas y sociales.
En muchas ocasiones los padres, aún sabiendo y siendo conscientes de lo importante que es una buena estimulación temprana, suelen pasar por alto algunos aspectos fundamentales, tales como su caracter general (es decir, que abarcan todas las áreas del desarrollo y no centrarnos sólo en una en concreto), la abundancia de estímulos o la regularidad en el tiempo.
No sólo se trata de reforzar, por ejemplo, aspectos intelectuales o lingüísticos, sino que la estimulación temprana también debe abarcar las demás áreas (motora, sensorial y social) del desarrollo del niño.
El cerebro de nuestros hijos puede procesar y adquirir toda una serie de conocimientos mediante la repetición sistemática de estímulos o ejercicios simples, comúnmente llamados unidades de información o bits. De este modo, lo que se hace es ayudar a reforzar las distintas áreas neuronales (relacionadas con el lenguaje, la motricidad, la inteligencia…)
El máximo desarrollo neuronal está comprendido entre el nacimiento y el tercer año de vida, para luego ir poco a poco desapareciendo hasta llegar a los seis años, momento en el que las interconexiones neuronales del cerebro ya están establecidas y los mecanismos de aprendizaje se asemejan a los de un adulto.
Nuestro hijo nace con un gran potencial y, para que ese potencial se desarrolle al máximo de la forma más adecuada y satisfactoria, nosotros somos los encargados de aprovechar esa oportunidad en su proceso de maduración.
Todo esto lo podemos hacer aprendiendo a leer el comportamiento de nuestro bebé, a respetar sus necesidades, a hacerle sentirse bien y cómodo, a proporcionarle una alimentación sana y equilibrada, a asegurarnos de que lleve una vida saludable y, lo esencial, a jugar con él.
En conclusión, la estimulación temprana en los bebés es importante ya que aprovecha la capacidad y plasticidad del cerebro en su beneficio para el desarrollo óptimo de las distinas áreas. Todo esto se logra proporcionando una serie de estímulos repetitivos (mediante actividades lúdicas), de manera que se potencien aquellas funciones cerebrales que a la larga resultan de mayor interés.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Cualidades de los Maestros de Escuela Dominical


 A veces simplemente olvidamos porqué estamos haciendo lo que hacemos. En otras pensamos que lo que hacemos es en vano y no vemos algo concreto. También escribiré sobre las cualidades que este tiene y cómo podemos identificar a un/a hermano/a que puede apoyar en este ministerio que da tanta satisfacción.
Deseo mostrar, como introducción, algunos principios que vienen a iluminar nuestras vidas ministeriales para poder ser mejores servidores de nuestro Dios en lo que respecta a la Escuela Dominical.
  En esta enseñanza acerca de la Escuela Dominical empezaremos diciendo que: Los niños son importantes para Dios, no son cualquier cosa. (Marcos 10:13-16) Por ello las cualidades que tenga un maestro son de suma importancia.

¿A quién utiliza Dios?

En primer lugar, Dios ve más allá de lo que somos. (Juan 1:42). Cuando Jesús vio a Pedro no le vio tal como era, sino como sería algún día. Hay un tremendo potencial a desarrollar en la vida de un hombre que es instrumento para uso del Señor.

CUALIDADES DE UN MAESTRO DE ESCUELA DOMINICAL

LLAMADO Y DESEO

Debe ser llamado por Dios para enseñar. Efesios 4:11
Debe tener deseos para trabajar con niños. No debe huir del deseo. Sentir el deseo de trabajar con niños cuando entendamos que ellos son importantes para Dios. 

BUEN TESTIMONIO

Cuando intervenimos en la vida de otras personas, transmitimos no solo lo que sabemos, sino mucho más importante aún, lo que somos. Esto implica impartir nuestra propia vida espiritual con una profundidad semejante a la que Pablo transmitió a Timoteo.
El ministerio debe ser REPRODUCTIVO.

FIDELIDAD.

Se puede decir que es fiel aquel que ha adoptado para su vida el mismo objetivo que
Dios muestra en las escrituras. "Más buscad primeramente el reino de Dios y su Justicia”.

DISPOSICION A PAGAR UN PRECIO2 TIMOTEO 2.3-4

Resiste la tentación de ser seducido por el diablo y el mundo.

AMOR POR LA PALABRA DE DIOS. JEREMIAS 15:16

Invierte tiempo valioso y suficiente en el estudio y conocimiento de las escrituras.
NO TIENE ESPIRITU INDEPENDIENTE
Al amar lo que dice la Palabra de Dios, amará al Señor en primer lugar a por consiguiente a los que le rodean. En esa expresión y vida amorosa deben estar incluídos los niños cuando trabajamos con ellos.

VISIÓN

La capacidad de ver la tarea de manera objetiva, y de no desilusionarse (Filipenses 3:13, 14)
Aquí me detengo para decir que es en esta cualidad donde un maestro debe prestar atención, pues depende de la visión que tengamos para llegar a lo que pensamos. Si no confia plenamente en el Señor y oración constante, recordando que lo que hacemos no es algo material sino espiritual, no logrará nada.
Recuerde que ese niño podría ser mañana un pastor, un misionero, un gran hombre de Dios.

CAPACIDAD DE EXPRESIÓN Y COMUNICACIÓN

  1. Alegre y radiante personalidad.
  2. Manifiesto amor por su alumnos. 
  3. Paciencia. 
  4. La capacidad y deseo de aconsejar. 
  5. Originalidad en su clase.

HUMILDAD, PACIENCIA, CARÁCTER Y CONSTANCIA!!!

Estas cualidades deben ser los estandartes en cada actividad que hagamos con los niños. Recuerde que son importantes para el Señor y cada vida tiene un valor increíble. Si estas cualidades no las tienes o una de ellas es una debilidad ORA al Señor para que Él pueda ayudarte y cambiar tus actitudes.
Sin éstas es muy complicado el trabajo en el ministerio de los niños. También ten en cuenta que el tiempo de Dios es totalmente diferente a la nuestra. ten en mente que lo que sembramos hoy no se cosechará en unos minutos pero la constancia determinará tu carácter como maestro. De esa forma sabrás que lo que haces o enseñas hoy en un tiempo menos pensado verás los resultados.

 PRUDENCIA

Como sabemos los niños de hoy no son los mismos de hace unos diez años. Ellos están con nuevas formas de pensar y debemos ser muy cuidadosos en lo que decimos o hacemos con ellos.
Quizás tengamos todo lo demás pero en el momento de trabajar con ellos nos encontraremos con un campo minado por Satanás, donde debemos ser muy meticulosos.

viernes, 2 de octubre de 2015

Principios para un ministerio infantil efectivo


Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos” (Mateo 19:14). Vemos ésta amonestación puesta en práctica pro-activamente en la iglesia primitiva.
Los niños eran una parte tan integral de la iglesia en Éfeso que Pablo, escribiendo a esa congregación, se dirigió a los niños directamente (Efesios 6:1-3). Que Pablo hiciera eso es algo excepcional, particularmente en una cultura que veía a los niños más como una propiedad que como personas con valía.
En Efesios Pablo escribió: “Padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor” (6:4). Los padres tienen la responsabilidad principal de enseñar a sus hijos. Por esa razón, el ministerio infantil debe involucrar cuando sea posible, el ministerio hacia y a través de, los padres.
Sin embargo, tristemente, muchos niños no cuentan con uno o ambos padres. Un artículo en USA Today (Estados Unidos Hoy) fechado Marzo 4, y titulado “Selecciones Pobres Crean ‘Mamás Bebés’”, hace notar que en los Estados Unidos, “cerca de 24 millones de niños (34 por ciento) viven separados de sus padres biológicos”. Para hacer las cosas peores, muchos padres que están presentes físicamente, o no están disponibles o no son capaces de nutrir a sus niños en el Señor.
Ministerio Infantil Efectivo
En tal ambiente, ¿qué puede hacer un cristiano individualmente para ministrar efectivamente a los niños? ¿Qué puede hacer una congregación?
Una Investigación hecha por el Grupo Barna indica que del 75 al 85 por ciento de los cristianos adultos en Norteamérica, hicieron su compromiso inicial de fe antes de la edad de 15 años. Los niños están particularmente abiertos a Jesús y Su amor. Es una oportunidad que la iglesia no debe perder.
Mientras que no hay fórmulas o programas mágicos, algunos principios claves pueden ser derivados de la Escritura y de la experiencia en el ministerio, resumidos por las siglas (B.R.I.N.G., en inglés) TRAER. Juntos podemos TRAER a los niños a una relación con su Salvador y Señor Jesucristo.
Bendecirlos con el amor de Jesús
El ministerio cristiano es el amor de Jesús en acción. El amor de Cristo es el motivo, el método y el resultado esperado. El ministerio infantil busca mostrar el amor de Jesús a los niños, para que ellos puedan conocerlo y puedan también llegar a amarlo.
Relacionarse con ellos a su nivel
Dios ha creado a los niños para que se desarrollen de una particular manera en lo intelectual, emocional, espiritual y físico. Para que nosotros seamos efectivos al ministrar a los niños, necesitamos alcanzarlos en maneras que sean apropiadas para sus etapas de desarrollo.
Involucrarlos y Nutrirlos
El ministerio infantil no es meramente programas (tales como clases de Escuela Dominical y guardería, aunque tales programas sean tan útiles y esenciales). El ministerio infantil es acerca de relaciones positivas, comprensivas y alentadoras en el amor de Cristo.
Dentro de la iglesia, podemos compartir la vida de la congregación con ellos, involucrándolos plenamente en la adoración de la iglesia, el compañerismo y el evangelismo. Fuera de la iglesia, podemos involucrarlos en nuestra recreación, nuestros empleos y nuestros pasatiempos—dejar que nos vean vivir la vida siendo seguidores de Cristo. De ésta manera, ellos aprenden de nosotros como un aprendiz aprende de un maestro artesano.
Esto es hacer discípulos cristianos. Involucra modelar e instruir—y toma mucho tiempo y atención enfocada.
Garantizarles crecientes oportunidades de ministerio
El ministerio infantil es ministerio, tanto hacia, como a través de, los niños. Los ministerios infantiles efectivos equipan a los niños para ministrar a otros niños—e incluso a aquellos que tienen más edad. Al involucrar a los niños activamente en los ministerios de la congregación, los niños desarrollan un sentido de pertenencia, un sentido de responsabilidad hacia la congregación y hacia su misión de hacer discípulos.
Muchas herramientas están disponibles para ayudarnos en el ministerio infantil. Pero ninguna herramienta es más importante que la oración. Ojalá todos oremos para que Dios imprima sobre nuestros corazones el supremo llamamiento de TRAER los niños a Cristo. Es para la gloria de Dios y para el beneficio eterno de los niños.

martes, 29 de septiembre de 2015

CLAVES PARA FOMENTAR EL PLACER DE LA LECTURA EN LOS NIÑOS.



Es un regalo, el transmitir a los más pequeños el valor de la lectura, es un tributo a su vida y a la cultura universal.

Un desafío a la imaginación, un mundo de posibilidades donde poder desarrollar sus áreas afectivas e intelectuales.
Iniciarse en la lectura desde la infancia, conseguirá que los niños aumenten sus aptitudes lingüísticas e intelectuales.
Pueden reír, soñar, jugar con la realidad, incentivar su curiosidad y además, compartir más cosas con las personas que le rodean. Un libro es una llave a otro mundo mediante la cual, descubrir nuevos países, personalidades, viajar a través del tiempo y el espacio y, desde luego, querer más.
Pero no siempre es fácil, lo sabemos. Los niños de ahora se rigen por la comodidad y la rapidez. Las nuevas Tecnologías les dan acceso a un mundo más amplio y visual con el que todo, absolutamente todo, parece más fácil. Se esfuerzan menos. No hay rincón para la imaginación porque todo queda ya demasiado explícito.
¿Dónde queda ahora el misterio, dónde la sutileza y el descubrimiento?
Los mandos de la Xbox o esa consola les guía ya por un increíble mundo creado por las grandes industrias de los videojuegos que, poco a poco, se llevan por delante el universo de los libros.
Como padres, madres, abuelos, abuelas y educadores, no debemos permitirlo. Hay que repartir el tiempo dando espacio a las lecturas.
 Pero ¿cómo conseguir que se interesen por ellas?

Estrategias para infundir la pasión por los libros




1. Sé un ejemplo
No podemos convencer a nadie de algo si primero, no ofrecemos ejemplo. De nada vale obligar a un niño a leer si nos ve a nosotros frente al portátil o la televisión. Imponer jamás resulta adecuado. Si desde muy pequeños nos ven acompañados por un libro es más probable que se sientan interesados, que te pregunten… que te imiten. Aquellos que amamos a Dios la Biblia es el libro más importante para nuestras vidas, y una fuente de inspiración a seguir.
2. Exposición temprana
Aunque no lo creas, los niños entienden mucho más de lo que crees. Antes de empezar a hablar entienden ya infinidad de palabras. Antes de empezar a leer, pueden adquirir muchos otros conocimientos: el lenguaje poético, los juegos de palabras y las rimas, el escuchar historias orales…. En esencia, necesitan ser estimulados. Sentarnos con ellos junto a un libro de cuentos y empezar a leerles será ya un claro incentivo para ellos. Escuchar tu voz, tu entonación, la trama de la historia… son pequeños escalones hasta que su cerebro esté lo bastante maduro como para asentar el proceso lecto-escritor. 
Todo esto se sucede antes de los tres años, momento en que les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando todo ese lenguaje. El leerles incluso antes de que empiecen a caminar, es increíblemente beneficioso.
3. Organización
Hay que establecer un horario. Los niños necesitan pautas y reglas. Saber cuándo deben hacer determinadas cosas: deberes, meriendas, cenas, momento de ducha, lectura antes de ir a dormir, los videojuegos solo para el fin de semana…. Solo es un ejemplo, pero con ello queremos decirte que las pautas son esenciales para que vayan aprendiendo a gestionar su tiempo, y también a sentirse seguros sabiendo qué esperamos de ellos en cada momento. Y recuerda, la constancia es esencial. Cuando estén relajados, siempre debe “caer” ese capítulo del libro de ayer.
4. Ofrécele libertad de lectura
No le impongas títulos. Atiende cuáles son sus gustos y ofrécele sugerencias. Actúa como guía, pero no le impongas tus gustos, y ten en cuenta también su momento evolutivo. Los niños crecen rápido y, cuando te des cuenta, tendrán nuevas necesidades. Y siempre existe un libro idóneo para cada edad, y para cada momento personal. Sugiere, enseña, comenta… Ten en cuenta también que puedes estimular su placer por leer a través de más medios, como por ejemplo el cine, la música, etc.
5. Atiende sus preguntas y todas sus palabras
Escucha lo que los más pequeños tengan que decirte. Siempre. En ocasiones apenas tenemos demasiado tiempo por las tardes, cuando ellos vuelven del colegio. Pero ten en cuenta algo, si no respondes sus preguntas, sus ideas o comentarios ahora que son pequeños, llegará un día en que dejen de buscar tu atención o de consultar contigo. Así que no lo dudes, obtén siempre tiempo para ellos.Para comentar ese capítulo del libro, para escuchar sus ideas, para sugerirle más cosas y afilar así su imaginación. Eres su mayor estímulo.

martes, 22 de septiembre de 2015

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO EN EL DESARROLLO DEL NIÑO.


El juego constituye un elemento básico en la vida de un niño, que además de divertido resulta necesario para su desarrollo. Pero ¿por qué es importante y qué les aporta? Los niños necesitan estar activos para crecer y desarrollar sus capacidades, el juego es importante para el aprendizaje y desarrollo integral de los niños puesto que aprenden a conocer la vida jugando.
Los niños tienen necesitan hacer las cosas una y otra vez antes de aprenderlas por lo que los juegos tienen carácter formativo hacerlos enfrentar una y otra vez, situaciones las cuales podrán dominarlas o adaptarse a ellas. Además, los juegos pueden ser de todo tipo: de mesa, deportivos, etcétera. A través del juego los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos, siendo un instrumento eficaz para la educación.

El juego desarrolla diferentes capacidades en el niño

El juego es un ejercicio que realiza el niño para desarrollar diferentes capacidades:
-  Físicas: para juger los niños se mueven, ejercitándose casi sin darse cuenta, con lo cual desarrollan su coordinación psicomotriz y la motricidad gruesa y fina; además de ser saludable para todo su cuerpo, músculos, huesos, pulmones, corazón, etc., por el ejercicio que realizan, además de permitirles dormir bien durante la noche.
-  Desarrollo sensorial y mental: mediante la discriminación de formas, tamaños, colores, texturas, etc.
-  Afectivas: al experimentar emociones como sorpresa, expectación o alegría; y también como solución de conflictos emocionales al satisfacer sus necesidades y deseos que en la vida real no podrán darse ayudándolos a enfrentar situaciones cotidianas.
-  Creatividad e imaginación: el juego las despierta y las desarrolla.
-  Forma hábitos de cooperación, para poder jugar se necesita de un compañero.
-  El juego hace que los bebés y niños pequeños aprendan a conocer su cuerpo, los límites de él y su entorno.
Los niños deben disfrutar de sus juegos y recreaciones y deben ser orientados hacia fines educativos para así conseguir el máximo beneficio.
En un inicio, los niños sólo se desenvuelven por la percepción inmediata de la situación, hacen lo primero que se les viene a la mente, pero este tipo de acción tiene sus límites sobre todo cuando hay problemas; mediante el juego el niño aprende a desenvolverse en el ambiente mental, utilizando el pensamiento para ir más allá del mundo externo concreto, logrando guiar su conducta por el significado de la situación obligándolo y motivándolo a desarrollar estrategias para la solución de sus problemas.
Por ejemplo, cuando el niño quiera hacer que su torre de bloques pueda ser más alta, utilizará su pensamiento para descubrir que debe colocar los bloques más grandes en la base, o hacer una base con varios bloques pequeños y conseguir hacer una torre más alta que si lo hiciera apilando un bloque tras otro.

El juego y la edad del niño

A partir de los dos años de edad, el niño comienza una nueva etapa del juego utilizando su experiencia anterior para conseguir nuevos aprendizajes más elaborados debido a que la naturaleza de sus juegos cambiará porque está desarrollando su capacidad para pensar el sus nuevos descubrimientos, comienza a comunicarse fluidamente, amplia su vocabulario y cuenta con un mejor dominio de su cuerpo (motricidad gruesa y fina), haciendo que busque nuevas experiencias, compañeros de juego para desenvolver su imaginación participando más en el mundo de los adultos.
La etapa escolar significa otro escalón en el progreso de sus juegos, ahora juegan en el colegio y al llegar a casa siguen jugando y poniendo en práctica lo que han vivido y aprendido en el colegio, imitando la realidad, representando por medio del juego simbólico todo lo que han vivido o quieren vivir, permitiéndoles exteriorizar sus emociones: alegrías, sentimientos, momentos difíciles, frustraciones, etc.